Estados Unidos inició el lunes a las 15:00 BST un bloqueo naval dirigido a los puertos iraníes y las zonas costeras al este del Estrecho de Ormuz, tras el colapso de las conversaciones de paz en Islamabad durante el fin de semana. Esta acción, apoyada por más de 15 buques de guerra estadounidenses, busca restringir las exportaciones de crudo de Irán, según declaró un alto funcionario a The Wall Street Journal. Sin embargo, un petrolero chino sancionado por EE. UU. habría navegado por el estrecho pocas horas después de que las restricciones entraran en vigor.
El bloqueo, impuesto por el Comando Central de Estados Unidos, declaró que las embarcaciones se enfrentarían a “intercepción, desvío y captura” independientemente de su bandera. Esta medida se produce tras un período de escalada de tensiones y esfuerzos diplomáticos fallidos. El presidente Donald Trump hizo amenazas directas, afirmando que los barcos que salieran de los puertos iraníes estarían sujetos al “mismo sistema de eliminación que usamos contra los narcotraficantes en barcos en el mar”, en referencia a controvertidas operaciones frente a Venezuela.
Los precios del petróleo se dispararon en respuesta a estas amenazas. A pesar de la retórica agresiva, el ejército estadounidense mantuvo que la operación no impediría el paso de bienes humanitarios, como alimentos, a través del Estrecho de Ormuz. Esta distinción tiene como objetivo mitigar un impacto civil más amplio mientras se atacan las arterias económicas iraníes.
Sin embargo, la aplicación práctica del bloqueo encontró rápidamente un desafío. El Rich Starry, un petrolero chino bajo sanciones estadounidenses, pareció transitar el Estrecho de Ormuz el martes, aparentemente desafiando las nuevas restricciones, según datos de tráfico marítimo. Este incidente puso a prueba de inmediato la determinación y las capacidades de aplicación de la Armada de EE. UU.
El profesor Barry Appleton, codirector de derecho internacional en la New York Law School, describió la operación como muy inusual. “Tienes un estrecho angosto, amenazado por minas, hostilidades activas, y ahora se le pide a la Armada de EE. UU. que vigile cada embarcación que entra o sale de los puertos iraníes”, dijo a The Independent. “Eso no es un bloqueo. Es más parecido a una operación de control de tráfico en medio de una zona de guerra”. Su evaluación subraya las complejidades operativas. Los datos de tráfico marítimo analizados por Kpler indican que cinco petroleros de líquidos transitaron el Estrecho de Ormuz desde que comenzó el bloqueo.
En todas las categorías —líquidos, GNL, GLP y graneles secos— ocho embarcaciones cruzaron entre el 13 y el 14 de abril. Estos primeros tránsitos sugieren que algunos armadores están dispuestos a poner a prueba la nueva política estadounidense, aceptando riesgos elevados. El objetivo principal del bloqueo es limitar la capacidad de Irán para exportar crudo y condensado, lo que podría llevar a cierres de producción, según Johannes Rauball, analista sénior de crudo.
Compartió esta opinión con The Independent. Sin embargo, Teherán parece haberse preparado para tal escenario, acumulando importantes reservas de petróleo en alta mar mucho antes de las restricciones. Esta semana, el almacenamiento flotante de crudo iraní, un método que implica petroleros inactivos en aguas abiertas, aumentó a 42 millones de barriles, frente a los 38 millones de barriles del domingo 12 de abril.
El almacenamiento flotante se define como petroleros que transportan crudo que han permanecido inactivos y han reducido su velocidad durante al menos siete días, efectivamente “esperando instrucciones” en el agua. Este volumen sustancial representa un colchón estratégico. Debido a que la oferta de petróleo iraní ha superado la demanda en períodos recientes, algunos petroleros han tenido dificultades para descargar sus cargas y encontrar compradores.
Esta situación creó inadvertidamente grandes existencias. Si bien cualquier reducción en las exportaciones iraníes afectaría principalmente a China, que importa la mayoría de estos flujos, se espera que la disponibilidad general de crudo iraní para China siga siendo amplia, explicó Rauball. “Estamos observando concentraciones significativas de almacenamiento flotante cerca de China, incluyendo aproximadamente 15 millones de barriles en el Mar Amarillo y alrededor de 7 millones de barriles en el Mar de China Meridional”, afirmó Rauball. Esto sugiere que China tiene acceso directo a estas reservas.
Él estima que Irán posee aproximadamente 190 millones de barriles de crudo en el agua, abarcando tanto el almacenamiento flotante como las cargas en tránsito. Dado que China suele importar alrededor de 1,5 millones de barriles por día de crudo iraní, esto implica aproximadamente 120 días de cobertura de suministro bajo las condiciones actuales. Por lo tanto, es poco probable que la disponibilidad a corto plazo se reduzca significativamente.
Además, la flota en la sombra de petroleros de Irán presenta un desafío adicional para la Armada de EE. UU., advirtieron expertos en transporte marítimo en comentarios a The Wall Street Journal. Estas embarcaciones emplean métodos sofisticados para transitar sin ser detectados, eludiendo las sanciones. Lloyd's List informó que un petrolero con bandera falsa, sancionado por EE. UU. y vinculado a China, salió del Estrecho a primera hora del martes, lo que subraya esta dificultad.
Neil Quilliam, analista de Chatham House, cree que es “demasiado pronto para saber” si el bloqueo de Trump ha sido efectivo. Señaló que el paso del petrolero chino demuestra que algunos armadores tienen una alta tolerancia al riesgo. Esto crea una prueba de determinación entre EE. UU. y aquellos dispuestos a desafiar su aplicación. “Es un juego de alto riesgo”, concluyó Quilliam.
Más allá de las embarcaciones de superficie, los Vehículos Submarinos No Tripulados (UUVs) capaces de merodear bajo el agua hasta por 96 horas también representan una amenaza potencial para los activos navales estadounidenses de miles de millones de dólares, según el analista político Safi Ghauri. Esta dimensión subsuperficial añade otra capa de complejidad al entorno operativo. Ashok Kumar, profesor asociado de economía política en Birkbeck, University of London, considera que la estrategia estadounidense está estratégicamente desarticulada. “El plan de Trump de ‘bloquear el bloqueo’ es estratégicamente incoherente”, afirmó. “Es un gesto de desesperación, no de fuerza”. Kumar enfatizó que Irán ya ha trasladado grandes cantidades de petróleo a alta mar, colocando gran parte de su suministro fuera del alcance de cualquier cordón naval.
Esta estrategia, argumenta, escala la confrontación en un punto de estrangulamiento frágil donde EE. UU. y la economía global están más expuestos que Irán. Irán ha amenazado con atacar a los socios de EE. UU. en el Golfo si lo que denomina “piratería” continúa. Esto eleva el espectro de una escalada regional.
Neil Quilliam esbozó dos posibles resultados: en el mejor de los casos, un escenario benigno donde el bloqueo impide las exportaciones de crudo iraní, lo que lleva a un aumento de los precios del petróleo y a una mayor presión económica sobre Irán para que regrese a las negociaciones. Sin embargo, advierte que Irán ha resistido las sanciones durante más de dos décadas, lo que hace improbable un rápido regreso a las conversaciones. En el peor de los casos, Irán podría desafiar directamente el bloqueo, lo que llevaría a una renovada confrontación militar.
Este escenario podría incluir nuevos ataques iraníes contra la infraestructura energética en los estados del Golfo, notablemente Arabia Saudita y las instalaciones de exportación en Yanbu en el Mar Rojo. Tales acciones resultarían en un aumento aún mayor en los precios del petróleo, impactando significativamente los mercados globales. Puntos clave: - Estados Unidos inició un bloqueo naval a los puertos iraníes, con el objetivo de cortar las exportaciones de petróleo tras el fracaso de las conversaciones de paz. - Irán tiene sustanciales reservas de petróleo en alta mar, que suman alrededor de 190 millones de barriles, lo que podría proporcionar a China hasta 120 días de suministro, mitigando el impacto inmediato del bloqueo. - Un petrolero chino sancionado por EE. UU. habría desafiado el bloqueo, poniendo a prueba las capacidades de aplicación de EE. UU. en el Estrecho de Ormuz. - Los analistas advierten que el bloqueo podría escalar las tensiones regionales, lo que podría llevar a una confrontación militar y a aumentos significativos de los precios mundiales del petróleo.
Las próximas semanas revelarán la verdadera efectividad del bloqueo estadounidense a medida que las compañías navieras internacionales sopesen los riesgos de la desobediencia frente a posibles sanciones estadounidenses. Los observadores seguirán de cerca los datos de tráfico marítimo para detectar más tránsitos de embarcaciones sancionadas. El mercado energético global también estará atento a cualquier cambio significativo en los precios del petróleo, particularmente en respuesta a cualquier acción de represalia iraní o a nuevas escaladas estadounidenses en el Golfo Pérsico.
Los futuros esfuerzos diplomáticos, si los hay, probablemente dependerán de las consecuencias económicas y de seguridad inmediatas de este nuevo régimen de aplicación marítima.
Puntos Clave
— - Estados Unidos inició un bloqueo naval a los puertos iraníes, con el objetivo de cortar las exportaciones de petróleo tras el fracaso de las conversaciones de paz.
— - Irán tiene sustanciales reservas de petróleo en alta mar, que suman alrededor de 190 millones de barriles, lo que podría proporcionar a China hasta 120 días de suministro, mitigando el impacto inmediato del bloqueo.
— - Un petrolero chino sancionado por EE. UU. habría desafiado el bloqueo, poniendo a prueba las capacidades de aplicación de EE. UU. en el Estrecho de Ormuz.
— - Los analistas advierten que el bloqueo podría escalar las tensiones regionales, lo que podría llevar a una confrontación militar y a aumentos significativos de los precios mundiales del petróleo.
Fuente: The Independent
