El secretario de Defensa de EE. UU., Pete Hegseth, advirtió el jueves a Irán que Washington está preparado para reanudar las operaciones militares, incluyendo ataques a infraestructuras, si Teherán no acepta un acuerdo de paz. El ultimátum del jefe del Pentágono se produjo mientras los esfuerzos diplomáticos se estancaban, con un alto el fuego que expirará la próxima semana. El jefe del ejército de Pakistán, el mariscal de campo Asim Munir, se reunió con el presidente del Parlamento iraní, Mohammad Bagher Ghalibaf, en Teherán, lo que indica el persistente impulso de Islamabad por el diálogo.
El contundente mensaje de Washington, transmitido por el secretario de Defensa Pete Hegseth, delineó una dura elección para Teherán: aceptar un acuerdo propuesto o enfrentar una acción militar renovada. "Ustedes, Irán, pueden elegir un futuro próspero, un puente de oro, y esperamos que lo hagan por el pueblo de Irán", declaró Hegseth durante una sesión informativa del Pentágono el jueves. Luego aclaró la alternativa. "Pero si Irán elige mal, entonces tendrán un bloqueo y bombas cayendo sobre infraestructuras, energía eléctrica y combustibles". Este lenguaje directo subraya la presión que Washington pretende ejercer tras el colapso de las negociaciones iniciales. Hegseth especificó además que las fuerzas estadounidenses impedirían que todos los barcos, independientemente de su bandera, entraran o salieran de los puertos iraníes en el Estrecho de Ormuz.
Este bloqueo permanecería en vigor "el tiempo que fuera necesario". Una medida así perturbaría significativamente los mercados energéticos mundiales, dado el papel del Estrecho como un punto de estrangulamiento crítico para los envíos de petróleo. El mercado te está diciendo algo. Escucha.
Los precios del petróleo respondieron con una modesta volatilidad, reflejando la incertidumbre. Detrás del lenguaje diplomático se esconde el fracaso de la primera ronda de conversaciones de paz en Islamabad durante el fin de semana. La secretaria de prensa de la Casa Blanca, Karoline Leavitt, indicó el miércoles que es "muy probable" que se celebren más discusiones en la capital pakistaní.
Sin embargo, no se han establecido fechas firmes, creando un vacío de incertidumbre a medida que el actual alto el fuego, que comenzó el 8 de abril, se acerca a su expiración el próximo miércoles. Pakistán se ha posicionado activamente como un mediador clave en el conflicto. El mariscal de campo Asim Munir, jefe del ejército de Pakistán, llegó a Teherán el miércoles y mantuvo conversaciones con Mohammad Bagher Ghalibaf, presidente del Parlamento iraní, el jueves.
La televisión estatal iraní informó sobre la reunión, pero no ofreció detalles inmediatos sobre su contenido. Munir es considerado un intermediario influyente entre Estados Unidos e Irán. Su presencia en Teherán significa lo mucho que está en juego en estas discusiones extraoficiales.
El primer ministro de Pakistán, Shehbaz Sharif, también se embarcó en una ofensiva diplomática de cuatro días, visitando Qatar el jueves. Allí, discutió "los desarrollos regionales e internacionales, particularmente en Oriente Medio" con el Emir de Qatar, Sheikh Tamim bin Hamad Al Thani, según la oficina de Sharif. El gobernante qatarí elogió el papel de Pakistán en la negociación del alto el fuego.
El itinerario de Sharif también incluyó una visita a Turquía, lo que subraya el esfuerzo concertado de Islamabad para facilitar una segunda ronda de negociaciones entre Washington y Teherán. Estas no son meras visitas de cortesía. A pesar de los esfuerzos de mediación, persisten obstáculos significativos.
Un alto funcionario iraní, hablando con la agencia de noticias Reuters, reconoció que el viaje de Munir había ayudado a "reducir las diferencias en algunas áreas". Sin embargo, el funcionario enfatizó que "aún persisten desacuerdos fundamentales en el ámbito nuclear". El destino del uranio altamente enriquecido de Irán y la duración de sus restricciones nucleares representan puntos particularmente contenciosos, sin que se haya identificado aún una resolución. Aquí está el número que importa: La vida útil del actual alto el fuego es corta. Mientras tanto, las repercusiones regionales del conflicto continuaron escalando, particularmente en el Líbano.
El legislador de Hezbolá, Hussein Hajj Hassan, criticó públicamente la decisión del Líbano de mantener conversaciones directas con Israel, calificándola de "grave error". Hablando desde su oficina parlamentaria, Hajj Hassan afirmó: "Las negociaciones directas con el enemigo son un pecado grave y un grave error... y no sirven a ningún interés para el país". También instó a Beirut a cesar lo que llamó "esta serie de concesiones inútiles" a Israel y Estados Unidos. Sus palabras tienen peso. El presidente libanés, Joseph Aoun, se negó el jueves a entablar una conversación directa con el primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu.
Esta negativa se produjo a pesar de un anuncio del presidente de EE. UU., Donald Trump, de que tal discusión, la primera en más de 30 años, tendría lugar. Un funcionario familiarizado con los acontecimientos dijo a The Associated Press que Aoun transmitió su posición durante una llamada telefónica con el secretario de Estado de EE. UU., Marco Rubio, añadiendo que Washington entendía la postura del Líbano. Aoun reiteró más tarde que un alto el fuego debe preceder a cualquier negociación directa con Israel.
Esta es una condición previa clara. Sobre el terreno en el Líbano, un ataque israelí cortó el puente de Qasmieh en la región sur. La Agencia Nacional de Noticias (NNA), de gestión estatal, informó que dos ataques consecutivos destruyeron completamente el puente, que servía como último enlace entre las regiones de Tiro y Sidón.
Un alto funcionario de seguridad libanés dijo a Reuters que el ataque "destrozó" el puente sobre el río Litani, sin dejar posibilidad de reparación. Este acto tiene implicaciones directas para el movimiento civil y las líneas de suministro. Aísla a las comunidades.
El río Litani, una pequeña vía fluvial, se ha convertido en un punto álgido en el conflicto regional más amplio. Israel ha estado avanzando en planes para crear una zona de amortiguamiento, retirando hogares y residentes libaneses del área entre el río Litani y su propia frontera. Esta maniobra estratégica tiene como objetivo empujar a Hezbolá más al norte.
El costo económico se extiende más allá de la destrucción inmediata. Otro ataque israelí, reportado por la NNA, tuvo como objetivo un automóvil en la carretera que une Beirut con Damasco, matando a una persona en las montañas de Dahr al-Baidar, al este de la capital libanesa. La violencia continúa.
En medio de estos acontecimientos, Alemania aprobó exportaciones de armas a Israel por valor de 6,6 millones de euros (7,8 millones de dólares) durante las semanas iniciales de la guerra de Irán, específicamente del 28 de febrero al 27 de marzo. Esta cifra, publicada por el Ministerio de Economía en respuesta a preguntas del Partido de Izquierda, representa una suma relativamente modesta en comparación con meses anteriores. Alemania había autorizado exportaciones militares por un total de 167 millones de euros en los aproximadamente cuatro meses posteriores a la flexibilización de las restricciones impuestas durante la guerra de Gaza en noviembre pasado.
Este es un complejo baile político. El gobierno alemán había suspendido previamente las exportaciones de equipo militar que pudiera utilizarse en el conflicto, un embargo parcial que provocó críticas tanto de Israel como dentro del bloque conservador gobernante de Alemania. El embargo se levantó después de aproximadamente tres meses y medio, tras un acuerdo de alto el fuego entre Israel y Hamás.
Elimina el ruido y la historia es más simple de lo que parece: las alianzas geopolíticas cambian con las amenazas percibidas. De cara al futuro, el inminente vencimiento del alto el fuego entre Estados Unidos e Irán es un factor importante. Su renovación, o la falta de ella, dictará el futuro inmediato del conflicto.
Las perspectivas para una segunda ronda de conversaciones entre EE. UU. e Irán siguen siendo inciertas, a pesar de los persistentes esfuerzos de Pakistán. Un alto funcionario iraní señaló que, si bien se redujeron algunas diferencias, "aún persisten desacuerdos fundamentales en el ámbito nuclear". Esto sugiere un camino difícil para cualquier resolución duradera. Por separado, el mundo del deporte ofreció un marcado contraste con el conflicto.
El presidente de la FIFA, Gianni Infantino, confirmó que Irán "seguramente" participaría en la Copa del Mundo de 2026, a pesar de la guerra en curso. "Irán tiene que venir, representan a su gente, se han clasificado, los jugadores quieren jugar", dijo Infantino a CNBC. Esta declaración se produjo a pesar del desánimo del presidente de EE. UU., Donald Trump, sobre la asistencia del equipo iraní, citando preocupaciones de seguridad. Irán tiene programado jugar partidos de la fase de grupos en Inglewood, California, y Seattle, aunque ha solicitado su reubicación a México.
Esta confluencia de estancamiento diplomático, amenazas militares, conflicto regional y eventos internacionales subraya el frágil estado de los asuntos. Los problemas centrales, particularmente el programa nuclear de Irán y el alcance de su influencia regional, siguen sin resolverse. La región contiene la respiración. - EE. UU. ha emitido un ultimátum a Irán: aceptar un acuerdo o enfrentar nuevos ataques y un bloqueo naval. - Pakistán está mediando activamente, con su jefe del ejército y el primer ministro involucrando a líderes iraníes y qataríes. - Las tensiones entre Líbano e Israel siguen siendo altas, marcadas por la negativa del presidente Aoun a mantener conversaciones directas y los ataques israelíes a la infraestructura libanesa. - Persisten desacuerdos nucleares clave entre EE. UU. e Irán, nublando las perspectivas de un acuerdo de paz duradero.
La expiración del actual alto el fuego el próximo miércoles, 23 de abril de 2026, representa el punto de preocupación más inmediato. Los observadores estarán atentos a cualquier anuncio oficial sobre una segunda ronda de conversaciones entre EE. UU. e Irán, que probablemente se celebrará en Islamabad. La naturaleza de estas discusiones, abordando específicamente los "desacuerdos fundamentales" sobre el programa nuclear de Irán, determinará si las vías diplomáticas aún pueden prevalecer sobre la escalada militar.
Las implicaciones más amplias para la estabilidad regional y el suministro mundial de energía penden de un hilo.
Puntos clave
— - EE. UU. ha emitido un ultimátum a Irán: aceptar un acuerdo o enfrentar nuevos ataques y un bloqueo naval.
— - Pakistán está mediando activamente, con su jefe del ejército y el primer ministro involucrando a líderes iraníes y qataríes.
— - Las tensiones entre Líbano e Israel siguen siendo altas, marcadas por la negativa del presidente Aoun a mantener conversaciones directas y los ataques israelíes a la infraestructura libanesa.
— - Persisten desacuerdos nucleares clave entre EE. UU. e Irán, nublando las perspectivas de un acuerdo de paz duradero.
Fuente: DW
