Pakistán se prepara para acoger una crucial segunda ronda de negociaciones entre Estados Unidos e Irán, con el objetivo de extender un frágil alto el fuego de dos semanas. Sin embargo, el compromiso de Teherán con las conversaciones en Islamabad se ha vuelto incierto, tras la renovación de las amenazas estadounidenses y un enfrentamiento naval en el golfo de Omán. "Esta brecha refleja una estrategia de negociación de doble vía", observó Seyed Mojtaba Jalalzadeh, analista de relaciones internacionales con sede en Teherán, indicando la postura pública de línea dura de Irán frente a sus señales diplomáticas privadas.
El escenario diplomático en Islamabad se preparó con un considerable esfuerzo logístico. Los huéspedes del Marriott Hotel y del Serena Hotel recibieron solicitudes para desalojar sus habitaciones antes del domingo por la tarde. Las carreteras que conducen a la Zona Roja, el corazón fortificado de la capital, fueron selladas.
Este distrito alberga embajadas extranjeras y edificios gubernamentales clave. Miles de policías y personal paramilitar adicionales llegaron de todo Pakistán. Alambre de púas y barricadas bordeaban las calles.
Las rutas de acceso fueron cerradas. Este aparato de seguridad subrayó la gravedad de las inminentes discusiones. Las tensiones aumentaron drásticamente en las 24 horas previas a las conversaciones programadas.
El domingo, el presidente de EE. UU., Donald Trump, anunció que sus representantes viajarían a Pakistán para negociaciones. Sin embargo, este anuncio estuvo acompañado de un resurgimiento de las amenazas previas al alto el fuego. Amenazó con bombardear las instalaciones de energía y electricidad de Irán.
Trump escribió en Truth Social: "Mis Representantes van a Islamabad, Pakistán. Estarán allí mañana por la noche, para Negociaciones". Acusó a Irán de una "Violación Total de nuestro Acuerdo de Alto el Fuego". Esto siguió al disparo de cañoneras iraníes contra embarcaciones en el Estrecho de Ormuz el sábado. Un buque francés y un carguero británico fueron alcanzados.
Esto fue un desafío directo. La situación se intensificó durante la noche. A primera hora del lunes, Trump anunció en Truth Social que el destructor de misiles guiados de la Armada de EE. UU. USS Spruance había interceptado un buque de carga de bandera iraní, el Touska, en el golfo de Omán.
Según los informes, el buque, de casi 274 metros (900 pies) de eslora, se negó a detenerse tras las advertencias. "Nuestro buque de la Armada los detuvo en seco abriendo un agujero en la sala de máquinas", afirmó Trump. Marines estadounidenses tomaron el control del buque. Trump alegó que el Touska estaba bajo sanciones del Tesoro de EE. UU. por actividades ilegales previas.
Irán describió rápidamente la incautación como "piratería". Estos eventos proyectaron una larga sombra sobre los esfuerzos diplomáticos. Incluso antes de estas recientes acciones militares, Teherán había expresado reservas sobre unirse a las conversaciones. Minutos antes de la publicación de Trump en redes sociales el domingo, el embajador de Irán en Pakistán, Reza Amiri Moghadam, escribió en su propia plataforma de redes sociales.
Citó violaciones del derecho internacional. Señaló el continuo bloqueo naval estadounidense del Estrecho de Ormuz. Las amenazas de nuevos ataques y las "demandas irrazonables" no podían conciliarse con una "búsqueda genuina de la paz", afirmó Moghadam. "Mientras el bloqueo naval persista, las líneas de falla permanecerán". Este fue un mensaje claro.
La composición de la delegación estadounidense en sí experimentó cambios. Trump declaró inicialmente que el vicepresidente JD Vance, quien lideró la primera ronda, no asistiría debido a preocupaciones de seguridad. La secretaria de prensa de la Casa Blanca, Karoline Leavitt, aclaró más tarde que Vance se uniría a la delegación estadounidense.
El enviado especial Steve Witkoff y el yerno de Trump, Jared Kushner, también formaban parte del equipo. Datos de seguimiento de vuelos confirmaron que al menos cuatro aeronaves del gobierno de EE. UU., transportando equipos de comunicaciones y apoyo para caravanas, aterrizaron el domingo en la Base PAF Nur Khan en Rawalpindi, un punto de entrada VIP principal para Islamabad. Sin embargo, a última hora del domingo por la noche, Al Jazeera informó que los mediadores nuevamente no estaban seguros de si Vance viajaría.
Witkoff y Kushner podrían llegar primero. Vance podría unirse más tarde si las conversaciones se materializaban. La incertidumbre persistía.
En medio de la vacilación de Irán, el primer ministro pakistaní, Shehbaz Sharif, se comunicó directamente con el presidente iraní Masoud Pezeshkian. Su llamada duró aproximadamente 45 minutos, según la oficina del primer ministro de Pakistán. Sharif informó a Pezeshkian sobre sus recientes visitas a Arabia Saudita, Qatar y Turkiye.
Describió estos compromisos como útiles para "construir consenso en apoyo de un proceso sostenido de diálogo y diplomacia". Esta mediación activa resalta el papel central de Pakistán. Demuestra un esfuerzo dedicado. Teherán reaccionó con dureza a las publicaciones de Trump en redes sociales.
La agencia de noticias estatal de Irán, IRNA, informó que las afirmaciones sobre una segunda ronda de conversaciones en Islamabad "no eran correctas". IRNA atribuyó la falta de progreso a la "codicia" estadounidense, demandas irrazonables, cambios de posición y "contradicciones continuas". El bloqueo naval, impuesto por Trump dos días después de la primera ronda, violó el entendimiento del alto el fuego, declaró IRNA. Hasta ahora había "impedido el progreso en las negociaciones". No se preveía ninguna perspectiva clara para "negociaciones productivas". IRNA desestimó las declaraciones de EE. UU. sobre las conversaciones como "un juego mediático". Expresaron fuertes objeciones.
El portavoz del Ministerio de Asuntos Exteriores, Esmaeil Baghaei, intensificó la retórica de Irán. En X, describió el bloqueo naval estadounidense como "ilegal y criminal". Lo caracterizó como un "crimen de guerra y crimen contra la humanidad". Un lenguaje tan fuerte subraya públicamente la profunda desconfianza. A pesar de estas negaciones públicas, fuentes iraníes habían indicado el domingo que se esperaba una delegación en Pakistán el martes.
Este grupo podría incluir al presidente del Parlamento, Mohammad Bagher Ghalibaf, quien lideró el equipo de Teherán anteriormente, y al ministro de Asuntos Exteriores, Abbas Araghchi. Araghchi y su homólogo pakistaní Ishaq Dar hablaron por teléfono el domingo. Discutieron "la necesidad de un diálogo y compromiso continuos". La diplomacia continuó en paralelo.
Los analistas sugieren que la disparidad entre la postura pública de Irán y sus señales privadas representa una estrategia deliberada. "Esta brecha refleja una estrategia de negociación de doble vía", dijo a Al Jazeera Seyed Mojtaba Jalalzadeh, analista de relaciones internacionales en Teherán. "A nivel público, Irán mantiene una posición de línea dura para preservar la legitimidad interna y aumentar su influencia; a nivel no público, al enviar un equipo a Islamabad, señala que no ha abandonado la diplomacia, sino que está probando sus condiciones". Fahd Humayun, profesor asistente de ciencias políticas en la Universidad de Tufts, estuvo de acuerdo. "Cuando las partes en conflicto se sientan a la mesa para negociar, lo hacen con el entendimiento de que ocasionalmente hay una brecha entre la postura pública y las posiciones privadas", afirmó. Esta es una práctica estándar. El ritmo de las negociaciones en sí sigue siendo un punto de divergencia.
Washington ha presionado por una resolución rápida. Trump ha declarado repetidamente que el conflicto está "casi terminado". Teherán, por el contrario, ha mostrado poca inclinación a ser apresurado. Un diplomático con sede en Islamabad, que ha observado de cerca las negociaciones, señaló el contraste. "La ronda anterior de conversaciones es un gran ejemplo.
Parecía como si los estadounidenses hubieran traído un cronómetro, mientras que los iraníes llegaron armados con un calendario", explicó el diplomático. Los funcionarios no esperan un acuerdo final esta semana. La paciencia es un factor.
El objetivo inmediato en Islamabad es probablemente una extensión del alto el fuego. Ambas partes están trabajando hacia un entendimiento limitado. Este acuerdo temporal, que los mediadores llaman memorándum de entendimiento (MoU), podría extender el alto el fuego hasta por 60 días.
Esto ofrecería a los negociadores una ventana más larga para asegurar un acuerdo de paz más completo. Funcionarios pakistaníes expresaron un optimismo cauteloso. Enfatizaron que un acuerdo final requeriría un compromiso sostenido.
El compromiso es esencial. Este es un paso crítico. Humayun advirtió contra calificar la primera ronda como un fracaso. "No caracterizaría la primera ronda como un fracaso, eso asume expectativas de resolver los problemas más difíciles desde el principio, lo cual es poco probable en conversaciones de esta naturaleza donde los problemas son tan complejos", dijo.
Para esta ronda, una extensión del alto el fuego sería "un resultado significativo en sí mismo". Ambas partes probablemente estarían "buscando cualquier cambio o flexibilidad en las posiciones". Este movimiento permitiría una "extensión del alto el fuego sancionada políticamente". Los objetivos modestos son realistas. Jalalzadeh se hizo eco de este sentimiento. "Una extensión del alto el fuego podría representar la forma más mínima de acuerdo alcanzable en esta ronda", afirmó. Añadió que el acuerdo que busca Washington es "mucho más amplio en alcance y tiene sus raíces en una historia que se remonta a 47 años". El viceministro de Asuntos Exteriores de Irán, Saeed Khatibzadeh, hablando en el Foro de Diplomacia de Antalya, señaló "un progreso significativo" en la ronda anterior.
Subrayó que se debe acordar un marco. Describió las demandas de EE. UU. sobre el programa nuclear de Irán como "maximalistas". Ghalibaf fue más directo. "Hay muchas lagunas y algunos puntos fundamentales persisten", dijo. "Todavía estamos lejos de la discusión final". El camino es largo. Los puntos conflictivos centrales persisten: el programa nuclear de Irán y el control del Estrecho de Ormuz.
Estos problemas quedaron sin resolver después de la primera ronda del 11 de abril. Esa reunión duró 21 horas. Terminó sin acuerdo.
Un alto el fuego separado entre Israel y Líbano ya está en vigor. Esto elimina una de las condiciones declaradas por Teherán para las conversaciones. Sin embargo, Jalalzadeh dijo que este alto el fuego no cumple con las demandas de Irán. "El actual alto el fuego entre Israel y Líbano es temporal, frágil e incompleto", dijo a Al Jazeera.
Hezbollah, un poderoso aliado regional de Teherán, estuvo ausente de ese acuerdo. El gobierno libanés lo negoció con Israel. Esta es una distinción clave. "Este alto el fuego es un paliativo táctico, no un sustituto de la demanda estratégica de Irán", afirmó Jalalzadeh.
La insistencia de Teherán en que Líbano forme parte de cualquier acuerdo más amplio permanece inalterada. Humayun dijo que Irán querría que la tregua entre Israel y Líbano se mantuviera. Idealmente, incluiría "alguna forma de garantía contra violaciones". La pregunta más amplia, indicó, es "si Irán puede asegurar al menos cierto grado de presión estadounidense sobre Israel para que cumpla el alto el fuego". Esto incluye abstenerse de una mayor escalada.
La influencia está en juego. La llamada Sharif-Pezeshkian culminó una semana intensiva de diplomacia pakistaní. El mariscal de campo Asim Munir viajó a Teherán el miércoles pasado.
Llevaba lo que los funcionarios describieron como un nuevo mensaje de Washington. El embajador iraní Reza Amiri Moghadam señaló que Teherán "haría las conversaciones en Pakistán y en ningún otro lugar, porque confiamos en Pakistán". Esta confianza resalta la posición única de Pakistán. Su capacidad para acoger estas conversaciones demuestra cómo la política comercial puede convertirse en política exterior por otros medios.
Pakistán navega relaciones complejas. Este papel es crucial. Por qué importa: Este baile diplomático, que se desarrolla en un contexto de posturas militares, tiene importantes implicaciones para las cadenas de suministro globales.
El Estrecho de Ormuz, donde cañoneras iraníes dispararon recientemente contra embarcaciones y el Touska fue interceptado, es un punto de estrangulamiento crítico. Siga la cadena de suministro: aproximadamente una quinta parte del consumo total de petróleo del mundo, junto con vastas cantidades de gas natural licuado, pasa diariamente por esta estrecha vía fluvial. Cualquier interrupción sostenida aquí envía ondas inmediatas a través de los mercados energéticos.
Los consumidores a nivel mundial sentirían el impacto. Los precios de todo, desde la gasolina hasta los insumos de fabricación, subirían. Los números en el manifiesto de envío cuentan la verdadera historia de la interdependencia global.
Las interrupciones en esta ruta marítima estratégica se traducen directamente en mayores costos para los importadores y, eventualmente, para los hogares lejos del Golfo. La estabilidad económica está en juego. Los analistas coinciden en que el valor de Pakistán como mediador se debe a su rara credibilidad con ambas partes.
Humayun cree que incluso sin un avance en esta ronda, la confianza en Islamabad no se erosionaría necesariamente. "Todas las partes entienden lo difíciles que son estos problemas y que, sin la facilitación de Pakistán, es posible que no hubieran llegado a este punto en absoluto", dijo. Jalalzadeh ofreció una evaluación más cautelosa. "Si esta ronda también fracasa, su posición como mediador eficaz se verá debilitada", dijo, "incluso si continúa funcionando como un canal de comunicación mínimo". Aun así, Islamabad se ha distinguido entre los posibles mediadores. Ha llenado un vacío dejado por otros.
Su papel es reconocido. Puntos clave: - La participación de Irán en la segunda ronda de conversaciones entre EE. UU. e Irán en Islamabad sigue siendo incierta tras las renovadas amenazas de EE. UU. y la incautación de un buque naval. - El alto el fuego de dos semanas, que expira el miércoles, se enfrenta a una prueba crítica mientras ambas partes articulan públicamente posiciones de línea dura. - Pakistán continúa sus intensos esfuerzos diplomáticos para mediar, aprovechando una confianza única tanto con Washington como con Teherán. Qué sigue: El punto de atención inmediato sigue siendo la confirmación de Irán para las conversaciones de Islamabad.
La fecha límite del alto el fuego el miércoles a las 14:00 GMT es crucial. No llegar a un acuerdo sobre una extensión, incluso un memorándum de entendimiento temporal, corre el riesgo de un retorno al conflicto abierto. Los observadores monitorearán el Estrecho de Ormuz en busca de nuevos incidentes marítimos.
Las señales diplomáticas de Teherán y Washington, particularmente en redes sociales, continuarán brindando información sobre sus posturas de negociación. Cualquier movimiento en la composición final de la delegación estadounidense también será seguido de cerca. El camino hacia una paz duradera, o una escalada renovada, se aclarará en los próximos días.
Puntos clave
— - La participación de Irán en la segunda ronda de conversaciones entre EE. UU. e Irán en Islamabad sigue siendo incierta tras las renovadas amenazas de EE. UU. y la incautación de un buque naval.
— - El alto el fuego de dos semanas, que expira el miércoles, se enfrenta a una prueba crítica mientras ambas partes articulan públicamente posiciones de línea dura.
— - Pakistán continúa sus intensos esfuerzos diplomáticos para mediar, aprovechando una confianza única tanto con Washington como con Teherán.
— - Los puntos conflictivos centrales, incluidos el programa nuclear de Irán y el control del Estrecho de Ormuz, persisten a pesar del progreso inicial.
Fuente: Al Jazeera
