Una nueva investigación del Conflict Insights Group (CIG) alega que mercenarios colombianos, apoyados por los Emiratos Árabes Unidos, proporcionaron asistencia crucial a las Fuerzas de Apoyo Rápido (RSF) paramilitares de Sudán durante la captura de El-Fasher el año pasado. El informe, que utiliza el rastreo de teléfonos móviles, marca la primera vez que los investigadores afirman tener pruebas definitivas de la participación emiratí directa en el conflicto, según el director del CIG, Justin Lynch. Los datos revelaron que los mercenarios utilizaron redes Wi-Fi con nombres de su unidad, vinculándolos directamente a operaciones con base en EAU.
El Conflict Insights Group basó su caso en una gran cantidad de datos de rastreo de teléfonos móviles disponibles comercialmente, siguiendo más de 50 dispositivos operados por combatientes colombianos en todo Sudán entre abril de 2025 y enero de 2026. Este rastro digital llevó a los investigadores desde centros de reclutamiento sudamericanos, a través de instalaciones militares de EAU, y directamente a territorios controlados por las RSF donde las operaciones con drones fueron centrales para el éxito en el campo de batalla. El informe del CIG detalla una sofisticada cadena logística, revelando una red mucho más integrada de lo que se entendía anteriormente.
El viaje de un dispositivo específico ilustra el alcance de la red. Viajó desde Colombia, aterrizó en el Aeropuerto Internacional Zayed de Abu Dabi y luego se dirigió a una instalación de entrenamiento militar de EAU en Ghayathi. Otros cuatro teléfonos configurados en español fueron detectados en esta misma instalación, lo que indica un punto de partida centralizado.
Este no es un viaje casual. Representa un movimiento calculado. Desde Ghayathi, dos de esos teléfonos se trasladaron posteriormente al estado de Darfur del Sur en Sudán.
Un dispositivo se conectó específicamente a redes Wi-Fi llamadas "ANTIAEREO" (en español, "anti-aéreo") y "AirDefense" en Nyala, un bastión clave de las RSF y un centro conocido para operaciones con drones. El CIG documentó más de 40 dispositivos en español en Nyala, confirmando su importancia. Los números no cuadran para que esto sea una coincidencia.
Otro estudio de caso rastreó un teléfono desde Colombia hasta Nyala, y luego directamente a El-Fasher en Darfur del Norte durante el período crítico del pasado octubre, cuando las RSF tomaron la ciudad después de un asedio de 18 meses. Mientras estaba en El-Fasher, este dispositivo se conectó a una red Wi-Fi identificada como "ATACADOR". Estos nombres específicos de redes Wi-Fi, elegidos por las propias unidades mercenarias, ofrecen una visión rara y sin filtros de su presencia operativa y sus roles durante el conflicto.
No solo estaban presentes. Eran participantes activos. Los mercenarios operaban como parte de la brigada Lobos del Desierto, según el informe del CIG, sirviendo como pilotos de drones, artilleros e instructores.
El dispositivo de un combatiente se vinculó a redes Wi-Fi llamadas "DRONES" y "LOBOS DEL DISIERTO" (en español, "Lobos del Desierto"), solidificando aún más la identidad y función de la unidad. Esta brigada está supuestamente liderada por el coronel retirado del ejército colombiano Álvaro Quijano, con base en EAU. Ha enfrentado sanciones de los gobiernos de EE. UU. y el Reino Unido por su papel en el reclutamiento de colombianos para luchar en Sudán.
Siga la influencia, no la retórica. El rastro del dinero apunta a entidades específicas. La Silla Vacía, un sitio de noticias digital colombiano, y documentos del CIG indican que los Lobos del Desierto recibieron pagos y empleo de una empresa con sede en EAU.
Esta empresa, añade el informe, tiene vínculos documentados con altos funcionarios del gobierno emiratí. Esta conexión, si se prueba en los tribunales, cerraría la brecha entre los contratistas militares privados y el respaldo a nivel estatal. Las implicaciones son claras.
El CIG también identificó dispositivos con configuración en español en un puerto de Somalia, una ubicación con vínculos establecidos con EAU, y en una ciudad en el sureste de Libia. Se cree que esta ciudad libia funciona como un centro logístico para el supuesto flujo de armas a las RSF, supuestamente facilitado por los Emiratos. Esta huella geográfica expandida sugiere una cadena de suministro más amplia e integrada para el esfuerzo bélico de las RSF.
Es una red regional. Los Emiratos Árabes Unidos han rechazado consistentemente estas acusaciones. El gobierno emiratí emitió previamente declaraciones desestimando lo que denominó "acusaciones falsas e infundadas" con respecto a su apoyo a las RSF.
También condenó "en los términos más enérgicos" las atrocidades cometidas en El-Fasher. Sin embargo, Justin Lynch del CIG afirmó: "Esta es la primera investigación donde podemos probar la participación de EAU con certeza". Añadió: "Estamos haciendo público lo que los gobiernos han sabido durante mucho tiempo: que existe un vínculo directo entre Abu Dabi y las RSF". Esto es lo que no le están diciendo: las negaciones chocan directamente con datos granulares. La captura de El-Fasher representó una de las fases más brutales del conflicto en curso, que ha creado lo que las agencias de la ONU describen como la crisis humanitaria más grave del mundo.
Decenas de miles han sido asesinados. Millones más han sido obligados a abandonar sus hogares. El fiscal de la Corte Penal Internacional (CPI) ha calificado las atrocidades masivas como crímenes de guerra y crímenes de lesa humanidad.
Investigadores de la ONU los han descrito como portadores de los "rasgos distintivos del genocidio". El informe del CIG concluye que la red de mercenarios de EAU-Colombia comparte la responsabilidad de estos resultados. Lynch señaló además que la escala de las atrocidades y el asedio en sí no habrían sido posibles sin las operaciones con drones proporcionadas por los mercenarios, citando pruebas de su apoyo directo a las tácticas de asedio de las RSF. El presidente colombiano Gustavo Petro describió el año pasado a los mercenarios como "espectros de la muerte". Caracterizó su reclutamiento como una "forma de trata de personas". Su gobierno ha expresado profunda preocupación por sus ciudadanos que luchan en conflictos extranjeros.
Tal postura complica las relaciones diplomáticas. También destaca un problema internacional. Esta situación no carece de precedentes históricos.
El uso de fuerzas proxy y contratistas militares privados por parte de actores estatales para avanzar intereses geopolíticos tiene una larga y compleja historia, desde las milicias de la era colonial hasta las intervenciones de la Guerra Fría. Estas fuerzas ofrecen una negación plausible. Permiten a los estados proyectar poder sin un compromiso militar directo.
El entorno actual en Sudán, con múltiples actores externos que supuestamente respaldan a diferentes facciones, refleja estos patrones más antiguos de proyección de poder, aunque con tecnología moderna como drones avanzados. Es un manual familiar. Los analistas generalmente coinciden en que el apoyo externo tanto a las RSF como a las Fuerzas Armadas Sudanesas ha sido un factor principal en la continuación y expansión del conflicto durante tres años.
Sin esta asistencia externa, la intensidad y duración del conflicto probablemente disminuirían significativamente. El flujo de armas, entrenamiento y experiencia operativa alimenta directamente los combates. Esto prolonga el sufrimiento humano.
Desestabiliza toda la región. Estados Unidos ha tomado medidas, sancionando a ciudadanos colombianos y empresas asociadas dos veces, en diciembre y nuevamente la semana pasada, por su participación en el reclutamiento de mercenarios para Sudán. El Departamento del Tesoro de EE. UU. declaró explícitamente que los combatientes colombianos apoyaron la captura de El-Fasher por parte de las RSF.
Sin embargo, EE. UU. se ha abstenido de establecer una conexión directa con los Emiratos Árabes Unidos en sus declaraciones públicas. Esta cautela diplomática subraya las complejidades de las relaciones internacionales y los desafíos de atribuir responsabilidades en conflictos proxy. Los gobiernos actúan con cautela.
La importancia más amplia de estos hallazgos se extiende más allá de las fronteras de Sudán. El supuesto uso de instalaciones militares y redes financieras de un estado soberano para facilitar operaciones mercenarias en otro país plantea serias preguntas sobre el derecho internacional y la rendición de cuentas estatal. Desafía las normas existentes.
También afecta la estabilidad regional, particularmente en el ya volátil Cuerno de África y el Norte de África. Esto alimenta ciclos de violencia. Crea una inestabilidad duradera. - Un nuevo informe del Conflict Insights Group vincula directamente a mercenarios colombianos respaldados por EAU con la captura de El-Fasher por parte de las RSF. - Datos de rastreo de teléfonos móviles rastrearon a mercenarios desde instalaciones de entrenamiento en EAU hasta operaciones cruciales con drones en Sudán. - La brigada de mercenarios Lobos del Desierto, vinculada a una empresa con sede en EAU, proporcionó apoyo logístico y de combate crucial. - EAU niega su participación, pero el CIG afirma que esta es la primera prueba definitiva de un vínculo directo con Abu Dabi.
Lo que suceda a continuación dependerá en gran medida de la respuesta de la comunidad internacional a estas detalladas acusaciones. Esté atento a una posible presión diplomática sobre EAU por parte de las potencias occidentales. También podrían seguir investigaciones adicionales por parte de organismos internacionales, como la ONU o la CPI, lo que podría ampliar el alcance de la rendición de cuentas por crímenes de guerra.
El conflicto en curso en Sudán continuará, pero la atención sobre los actores externos se intensificará. El verdadero costo de la guerra por poderes se está volviendo más difícil de ignorar.
Puntos clave
— - Un nuevo informe del Conflict Insights Group vincula directamente a mercenarios colombianos respaldados por EAU con la captura de El-Fasher por parte de las RSF.
— - Datos de rastreo de teléfonos móviles rastrearon a mercenarios desde instalaciones de entrenamiento en EAU hasta operaciones cruciales con drones en Sudán.
— - La brigada de mercenarios Lobos del Desierto, vinculada a una empresa con sede en EAU, proporcionó apoyo logístico y de combate crucial.
— - EAU niega su participación, pero el CIG afirma que esta es la primera prueba definitiva de un vínculo directo con Abu Dabi.
Fuente: BBC News









