Ciudad de México, México – El martes, el gobierno de México protestó formalmente por la muerte de 15 ciudadanos mexicanos bajo custodia de inmigración de EE. UU. durante el último año, marcando un cambio claro en el enfoque de la presidenta Claudia Sheinbaum hacia Washington. Esta escalada, según Palmira Tapia, analista del Centro de Investigación y Docencia Económicas de México, indica una postura más enérgica por parte de la líder progresista. Su administración ahora desafía directamente las políticas migratorias del presidente de EE. UU., Donald Trump, y su bloqueo energético contra Cuba.
El catalizador inmediato del impulso diplomático intensificado de México fue la muerte de Alejandro Cabrera Clemente, un ciudadano mexicano de 49 años, en un centro de detención de Luisiana. Su muerte el lunes elevó el total a 15 ciudadanos mexicanos que han fallecido bajo custodia del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas de EE. UU. (ICE) en poco más de un año.
La Secretaría de Relaciones Exteriores de México denunció rápidamente estas muertes como "inaceptables". Declararon que los centros de detención del ICE son incompatibles con los estándares fundamentales de derechos humanos. La propia presidenta Sheinbaum abordó la situación a la mañana siguiente. Durante su conferencia de prensa diaria, Sheinbaum confirmó que su gobierno había solicitado repetidamente investigaciones sobre estas 15 muertes.
No se había recibido respuesta alguna. Instruyó a los cónsules mexicanos a iniciar visitas diarias a los centros de detención de EE. UU. «Vamos a defender a los mexicanos en todos los niveles», afirmó Sheinbaum, enfatizando que para muchos, «su único delito es no tener papeles». Su administración también anunció planes para presentar un escrito legal. Este escrito apoyará una demanda de los detenidos que alegan malas condiciones dentro de estas instalaciones.
Además, México tiene la intención de plantear el tema de las muertes de detenidos ante la Comisión Interamericana de Derechos Humanos. El martes, Sheinbaum añadió que su gobierno estaba considerando activamente una apelación ante las Naciones Unidas. Estas acciones demuestran un cambio claro.
Esta firme postura sobre la aplicación de las leyes de inmigración acompaña la oposición vocal de Sheinbaum al bloqueo energético de la administración Trump contra Cuba. La solidaridad con Cuba ha sido durante mucho tiempo una piedra angular de la identidad política de México, un principio profundamente arraigado desde la propia revolución cubana, famosa por haber sido planeada por Fidel Castro y Ernesto "Che" Guevara desde la Ciudad de México. Este vínculo histórico tiene una resonancia particular dentro del partido progresista Morena de Sheinbaum, cuyo fundador fue fundamental en su ascenso al poder.
La relación enfrentó una prueba significativa a finales de enero cuando el presidente Trump anunció aranceles a cualquier nación que enviara petróleo a Cuba. Esto afectó directamente a México. México, durante años, había sido un proveedor constante de petróleo a la nación insular.
Sheinbaum pausó a regañadientes estos envíos de petróleo. Sin embargo, ha seguido desafiando el impulso más amplio de Washington para un cambio de régimen en La Habana. «México tiene todo el derecho de enviar combustible, ya sea por razones humanitarias o comerciales», declaró Sheinbaum a principios de esta semana, explicando la cuidadosa navegación de su gobierno para evitar los aranceles de EE. UU. Ha descrito abiertamente el bloqueo energético de Trump como "injusto". La líder mexicana acusó al gobierno de EE. UU. de "asfixiar" a los cubanos mediante sanciones económicas.
Su gobierno ha despachado envíos de alimentos y otra ayuda humanitaria. En un gesto simbólico, Sheinbaum incluso donó 1.000 dólares de sus fondos personales a los esfuerzos de ayuda. Este gesto subraya su compromiso. «Hemos visto a la presidenta elevar su tono», observó Palmira Tapia, analista del Centro de Investigación y Docencia Económicas de México.
Tapia destacó un claro "cambio", señalando la creciente asertividad vocal de Sheinbaum. Durante más de un año, la líder progresista mexicana ha navegado una compleja relación con el presidente Trump. A menudo respondió a las provocaciones con un tono mesurado.
México también cumplió en gran medida con las demandas de EE. UU. para intensificar su ofensiva contra los cárteles criminales, superando los esfuerzos de administraciones anteriores. Este enfoque tenía como objetivo mitigar las amenazas de aranceles y una posible acción militar de EE. UU. contra estas bandas. Aquí está el número que importa: 15 vidas mexicanas.
Dejando a un lado el ruido, la historia es más simple de lo que parece. Sheinbaum debe equilibrar el mantenimiento de una relación funcional con EE. UU. mientras afirma simultáneamente la soberanía de México. Esto satisface a su base política nacional.
Sus respuestas diplomáticas mesuradas a menudo han reflejado a una estratega legal más que a la cabeza del movimiento populista dominante de México. Aunque Trump ha criticado públicamente a Sheinbaum –una vez sugiriendo que los cárteles controlaban México más que su gobierno– también ha reconocido su relación amistosa. «Es una persona muy agradable, me cae muy bien», dijo Trump el mes pasado, antes de imitar a la líder mexicana con voz aguda. Este detalle revela la compleja dinámica personal.
Su gobierno ha demostrado una postura más dura contra los cárteles en comparación con la administración de su predecesor. Decenas de miembros de cárteles han sido extraditados a Estados Unidos. Simultáneamente, funcionarios económicos mexicanos han viajado rutinariamente a Washington.
Estos viajes tienen como objetivo fortalecer las relaciones antes de las renegociaciones del acuerdo de libre comercio entre Estados Unidos, México y Canadá (T-MEC). El mercado te está diciendo algo. Escucha.
México busca estabilidad en su asociación comercial más crucial. Esta estrategia dual refleja un cálculo cuidadoso. La postura más firme del gobierno mexicano coincide con la creciente desaprobación dentro de Estados Unidos con respecto a las tácticas de aplicación de la ley de inmigración del presidente Trump.
Una encuesta de AP-NORC de febrero reveló que aproximadamente 6 de cada 10 adultos estadounidenses creen que Trump ha "ido demasiado lejos" al desplegar agentes de inmigración federales en ciudades estadounidenses. Este sentimiento público crea un entorno más receptivo para las protestas de México. «La creciente insatisfacción en torno a las actividades del ICE en Estados Unidos crea una plataforma más cómoda para que los miembros del gobierno mexicano planteen preocupaciones sobre el destino de los ciudadanos mexicanos», explicó Carin Zissis, directora interina en Washington del Consejo de las Américas. Esta dinámica ofrece a México una ventaja. Esta fricción diplomática se extiende más allá de los problemas fronterizos inmediatos y las alianzas regionales.
Importa porque moldea el futuro de la integración económica de América del Norte. Dicta la seguridad y los derechos de millones de migrantes mexicanos. Pone a prueba los límites de la influencia de EE. UU. en América Latina.
Para los mexicanos comunes, el aumento de muertes bajo custodia de EE. UU. representa un profundo costo humano. Para las empresas, la estabilidad del T-MEC depende de una cuidadosa navegación diplomática. Este cambio en la postura de México podría redefinir la dinámica de poder regional.
También destaca la creciente asertividad de las naciones del Sur Global contra las potencias establecidas. Los cambios geopolíticos globales también juegan un papel en la posición envalentonada de Sheinbaum. El aumento de los precios de la energía, en parte debido a la guerra en curso en Irán, ha incrementado la dependencia de EE. UU. de aliados energéticos como México.
Esta dependencia, según Zissis y otros analistas, podría moderar la voluntad de Washington de emprender acciones drásticas contra los cárteles mexicanos o Cuba en el futuro inmediato. «Estamos en un momento en el que, debido a los eventos globales, enfrentamos diferentes incertidumbres económicas», señaló Zissis. Ella cree que esto crea más razones para que EE. UU. y México colaboren. Sugiere un posible cambio en el poder de negociación.
México gana cierto poder de negociación. La divergencia en la política se extiende a otras áreas. Sheinbaum confirmó recientemente la intención de México de seguir empleando médicos cubanos.
Esta decisión contrasta con varias otras naciones centroamericanas y caribeñas. Esos países terminaron programas similares bajo presión de EE. UU. La administración Trump respondió con amenazas veladas.
Se hicieron referencias a restricciones de visa. Estas se aplicaban a funcionarios centroamericanos. El Secretario de Estado Marco Rubio había descrito previamente tales acuerdos como un "esquema de trabajo forzado". La Casa Blanca no ofreció comentarios inmediatos el martes sobre la postura más dura de Sheinbaum.
También permaneció en silencio sobre el creciente número de muertes de ciudadanos mexicanos bajo custodia del ICE. La dinámica en evolución entre México y Estados Unidos tiene implicaciones significativas para la estabilidad regional y los derechos humanos. La presidenta Sheinbaum ha adoptado claramente una postura diplomática más asertiva, yendo más allá de sus respuestas previamente mesuradas a las provocaciones de EE. UU.
Su administración ya no se contenta con la diplomacia silenciosa. Las muertes bajo custodia de inmigración y el bloqueo energético de EE. UU. contra Cuba sirven como los principales catalizadores de esta postura endurecida. Cambios geopolíticos más amplios, particularmente el aumento de los precios de la energía debido a la guerra de Irán, también pueden otorgar a México una mayor influencia en sus tratos con Estados Unidos. Esta compleja interacción redefine las expectativas.
De cara al futuro, los observadores estarán atentos a varios desarrollos. La Comisión Interamericana de Derechos Humanos probablemente revisará las apelaciones de México con respecto a las muertes de detenidos. Cualquier apelación formal ante las Naciones Unidas escalaría el problema a un escenario global.
Esta es una posibilidad real. Las próximas renegociaciones del acuerdo de libre comercio T-MEC ofrecerán otra arena para las maniobras diplomáticas. Los continuos envíos de ayuda humanitaria de México a Cuba, y cualquier posible reanudación de las exportaciones de petróleo, señalarán el alcance de la determinación de Sheinbaum. La respuesta a estas acciones, particularmente a la luz de su clima político interno y las necesidades energéticas globales, determinará la trayectoria de esta vital relación bilateral.
Estén atentos a nuevos cambios.
Puntos Clave
— - La presidenta de México, Sheinbaum, ha adoptado una postura diplomática más asertiva, yendo más allá de sus respuestas mesuradas anteriores a las provocaciones de EE. UU.
— - Las muertes de 15 ciudadanos mexicanos bajo custodia de inmigración de EE. UU. y el bloqueo energético de EE. UU. contra Cuba son los principales catalizadores de esta postura endurecida.
— - México planea emprender desafíos legales y apelaciones internacionales con respecto a las condiciones y muertes de los detenidos, incluida una posible interacción con las Naciones Unidas.
— - Cambios geopolíticos más amplios, particularmente el aumento de los precios de la energía, pueden otorgar a México una mayor influencia en sus tratos con Estados Unidos.
Fuente: AP News
