Las aerolíneas de todo el mundo están empezando a trasladar el creciente costo del Combustible de Aviación Sostenible (SAF) directamente a los pasajeros, con aerolíneas europeas como Lufthansa añadiendo hasta 72 euros por vuelo. Este cambio se produce a medida que los gobiernos implementan nuevos mandatos para descarbonizar los viajes aéreos, un sector que, según la Asociación Internacional de Transporte Aéreo, proyecta aumentar significativamente su huella de carbono. La presión económica sobre las aerolíneas es inmediata.
La Unión Europea y el Reino Unido iniciaron los primeros mandatos mundiales para el combustible de aviación sostenible en enero de 2025. Estas regulaciones obligan a los proveedores de combustible a mezclar un mínimo del 2% de SAF con queroseno convencional. Este requisito de mezcla no es estático; escalará progresivamente, con el objetivo de alcanzar el 32% en la UE y el 22% en el Reino Unido para 2040.
Tales políticas representan un esfuerzo tangible para frenar la huella de carbono del sector de la aviación, que actualmente representa aproximadamente el 2.5% de todas las emisiones relacionadas con la energía. Se espera que esa proporción aumente a medida que otros sectores del transporte hagan la transición a la energía eléctrica, un salto tecnológico aún lejano para las aeronaves comerciales. El aumento de la demanda de viajes aéreos también desempeñará un papel.
Estos mandatos establecen un nuevo estándar global. El Combustible de Aviación Sostenible ofrece una solución convincente, capaz de reducir las emisiones entre un 50% y casi un 100%, dependiendo de su método de producción. Fundamentalmente, no requiere modificaciones en las aeronaves existentes.
El combustible puede fabricarse a partir de diversas materias primas, conocidas como 'feedstocks' o insumos, utilizando varias técnicas. Hoy en día, el proceso de Ésteres y Ácidos Grasos Hidroprocesados (HEFA) domina la producción. Este método de refinado extrae oxígeno de las moléculas de grasa de los aceites y grasas naturales, reemplazándolo con hidrógeno.
El combustible HEFA resultante encuentra aplicaciones más allá de la aviación, pero su papel en el combustible para aviones está creciendo. Siga la cadena de suministro para comprender las implicaciones globales. El aceite de cocina usado (UCO) se erige como la materia prima más común para el SAF, especialmente en Europa.
Las políticas aquí promueven el uso del UCO como producto de desecho reciclado. Este enfoque evita la competencia por la tierra con la producción de alimentos, una preocupación asociada con aceites vírgenes como la soja o la palma. Otras naciones priorizan las materias primas disponibles localmente.
Estados Unidos, por ejemplo, se centra en la soja. Brasil aprovecha el aceite de palma. Ambas potencias agrícolas también anticipan una producción sustancial de SAF mediante la conversión de etanol derivado del maíz o la caña de azúcar, otro tipo de combustible 'drop-in' conocido como 'alcohol-to-jet'.
Estas preferencias regionales configuran los flujos comerciales globales. La producción de SAF no se limita a cultivos o residuos orgánicos. Los combustibles sintéticos, denominados e-SAF o SAF 'power-to-liquid', representan otra vía.
Estos se sintetizan a partir de dos gases: hidrógeno verde, generado utilizando electricidad renovable, y dióxido de carbono capturado de la atmósfera o de procesos industriales. El e-SAF puede reducir las emisiones hasta en un 90% en comparación con los combustibles fósiles para aviones. Sin embargo, su costo de fabricación sigue siendo excepcionalmente alto, creando una barrera significativa para su adopción generalizada.
Escalar esta tecnología presenta un obstáculo importante. A pesar de estas vías tecnológicas, el SAF constituyó solo el 0.3% de la producción mundial de combustible para aviones en 2024, una cifra que la Asociación Internacional de Transporte Aéreo (IATA) describió como “decepcionante”. La IATA proyecta que esta cifra alcanzará el 0.7% en 2025. Los números en el manifiesto de envío cuentan la verdadera historia de la adopción actual.
El principal obstáculo para una implementación más amplia es el costo. El SAF se vende actualmente entre dos y siete veces más caro que el combustible tradicional para aviones. Esta disparidad de precios se debe a la limitada disponibilidad de materias primas, particularmente el UCO, y a los desafíos asociados con lograr una producción rentable a través de economías de escala.
Además, el combustible para aviones basado en combustibles fósiles se beneficia de amplias exenciones fiscales, lo que reduce artificialmente su precio de mercado. Esto crea un campo de juego desigual. Los gobiernos están adoptando diferentes estrategias para expandir el mercado de combustibles de aviación más limpios.
Algunos, como la UE y el Reino Unido, emplean mandatos. Singapur y Brasil también implementarán mandatos de SAF en los próximos años. Importantes centros de aviación, incluidos Japón y China, planean introducir sus propios objetivos.
En contraste, Estados Unidos ha elegido un camino diferente, optando por subsidios directos y créditos fiscales para estimular la producción de SAF en lugar de imponer requisitos de mezcla. Esta divergencia en los enfoques políticos destaca las variadas consideraciones económicas y políticas en las principales economías. La política comercial es política exterior por otros medios.
Los ejecutivos de aerolíneas han expresado su preocupación con respecto a la viabilidad de estos ambiciosos objetivos. En marzo, los directores ejecutivos de Ryanair, International Airline Group (IAG), Lufthansa y Air France-KLM declararon colectivamente que el requisito del 6% de SAF de la UE para 2030 sería imposible de cumplir. Citaron el alto costo y la escasez del combustible.
Luis Gallego, CEO de IAG, la empresa matriz de British Airways e Iberia, pidió una estrategia urgente de aviación de la UE para garantizar que el SAF esté disponible a precios competitivos, informó Reuters. Sin dicha estrategia, sugirió, “la única solución realista es posponer el mandato de SAF para 2030”. La UE respondió manteniendo que sus objetivos de SAF eran “realistas y factibles”. Este desacuerdo subraya la tensión entre la ambición regulatoria y las realidades del mercado. Más allá del costo de producción, la integridad de la cadena de suministro de SAF presenta otro desafío complejo.
Los gobiernos y la Organización de Aviación Civil Internacional exigen certificación para verificar la sostenibilidad de cualquier lote de SAF y sus materias primas. El ISCC (International Sustainability and Carbon Certification), liderado por la industria, opera el sistema de certificación líder en el mundo. Los reguladores de la UE utilizan los certificados ISCC para confirmar el origen y la sostenibilidad del SAF producido y utilizado dentro del bloque.
Auditores externos, aprobados por ISCC, inspeccionan a los productores de SAF y a los comerciantes de materias primas a nivel mundial. Si estas entidades cumplen con los estándares con respecto a los orígenes de las materias primas y el ahorro de carbono, reciben la aprobación de ISCC. El sistema está diseñado para proporcionar garantía.
Sin embargo, garantizar la sostenibilidad de las materias primas a través de complejas cadenas de suministro globales ha resultado difícil. Para el UCO, que es una materia prima clave, los proveedores en el punto de origen —como restaurantes e individuos— deben completar un formulario de autodeclaración. El sistema se basa en su afirmación honesta de que el producto es, de hecho, aceite residual, usado repetidamente y ya no apto para cocinar.
Este sistema de honor tiene vulnerabilidades. Aquí es donde los números en el manifiesto de envío pueden divergir de la realidad. El sistema de verificación de ISCC ha recibido críticas de miembros de la industria europea y reguladores nacionales por no detectar casos de fraude en los suministros de biodiésel.
En 2024, el ISCC realizó 79 “evaluaciones de integridad”, con aproximadamente dos tercios dirigidas específicamente a proveedores con sede en Asia. Estas evaluaciones monitorearon de forma independiente el trabajo de los auditores. Un tercio de los casos analizados reveló violaciones de los requisitos de certificación.
Esto llevó a la retirada de 11 certificados. Tales hallazgos apuntan a problemas sistémicos en la verificación de la procedencia de las materias primas, particularmente en regiones donde las cadenas de suministro son opacas o la supervisión regulatoria es menos estricta. Las implicaciones para la credibilidad del SAF como un combustible verdaderamente sostenible son significativas.
Con las aerolíneas pagando ahora una prima sustancial para incorporar SAF en sus suministros de combustible en los aeropuertos, algunas han comenzado a transferir este costo adicional a los pasajeros. Air France-KLM y Lufthansa han introducido recargos obligatorios por SAF en los billetes. El cargo de la aerolínea de bandera alemana puede alcanzar hasta 72 euros (82 dólares) por vuelo, variando según la ruta y la clase de tarifa.
Esto impacta directamente al consumidor. Singapur, posicionándose como un centro regional de SAF, implementará un recargo por SAF para los viajeros que salgan del país a partir de 2026. Todos los vuelos de salida deberán transportar un 1% de SAF a partir de ese momento.
Estimaciones preliminares de la Autoridad de Aviación Civil de Singapur sugieren que los pasajeros de clase económica podrían incurrir en un recargo adicional de S$3 (2.30 dólares) para vuelos de corta distancia y S$16 (12.40 dólares) para viajes de larga distancia. Estos costos, aunque aparentemente pequeños por billete, se agregan a sumas sustanciales para las aerolíneas y representan una nueva carga para los viajeros. Más allá de los cargos obligatorios, un número creciente de aerolíneas ofrece a los clientes la opción de pagar un cargo voluntario por SAF.
Esto ayuda a compensar la huella de carbono de su viaje. British Airways, por ejemplo, anima a los miembros de su programa de fidelización a hacer tales contribuciones, permitiéndoles pagar con y ganar puntos. Vueling, una aerolínea española de bajo costo también propiedad de IAG, permite a los pasajeros contribuir con una cantidad equivalente al costo del 2% del combustible total necesario para su destino, proporcionado en forma de SAF.
Vueling luego iguala esta contribución. Estos esquemas voluntarios buscan involucrar a consumidores conscientes del medio ambiente, pero su impacto general en la adopción de SAF sigue siendo limitado en comparación con los mandatos o subsidios. Por qué es importante:
El impulso global por el Combustible de Aviación Sostenible impacta directamente a los consumidores a través del aumento de las tarifas aéreas y nuevos recargos en los billetes.
Para la industria de la aviación, representa un aumento sustancial de los costos operativos y un complejo desafío en la cadena de suministro. La integridad de los sistemas de certificación de SAF, particularmente en lo que respecta a los orígenes de las materias primas como el aceite de cocina usado, es fundamental para la credibilidad de los esfuerzos de descarbonización. Sin una verificación robusta, los beneficios ambientales reclamados por el SAF podrían verse socavados, lo que podría llevar a acusaciones de 'greenwashing' o ecoblanqueo.
Este cambio también remodela la dinámica del comercio internacional a medida que los países compiten por los recursos de materias primas y desarrollan sus propias capacidades de producción, influyendo en los mercados agrícolas y las decisiones de política energética a nivel mundial. El avance hacia el SAF es una prueba de la resiliencia de la cadena de suministro global y la efectividad regulatoria para cumplir ambiciosos objetivos climáticos mientras se gestionan las realidades económicas. Puntos clave: - Las aerolíneas globales están trasladando el mayor costo del Combustible de Aviación Sostenible (SAF) a los pasajeros a través de nuevos recargos y precios de billetes más altos. - Los mandatos en Europa, Singapur y Brasil buscan impulsar el uso de SAF, pero la producción actual está muy por debajo de los objetivos, representando solo el 0.3% del combustible global para aviones en 2024. - La principal barrera para la adopción de SAF es su alto costo, que es entre dos y siete veces mayor que el del combustible convencional para aviones, impulsado por la limitada disponibilidad de materias primas y los desafíos de escala de producción. - Un sistema de certificación líder, ISCC, encontró fraude generalizado en las cadenas de suministro de materias primas de SAF, particularmente entre proveedores con sede en Asia, lo que pone en duda las afirmaciones de sostenibilidad.
De cara al futuro, la tensión entre los ambiciosos mandatos de SAF y las realidades de la capacidad de producción, el costo y la integridad de la cadena de suministro se intensificará. La Agencia Internacional de Energía (IEA) proyecta que los proyectos de SAF existentes y en etapa avanzada solo cubrirán entre el 2% y el 4% de la demanda de combustible para aviones para 2030, una cifra muy por debajo de la trayectoria necesaria para que el sector logre cero emisiones netas para 2050. Los responsables políticos se enfrentarán a una presión continua por parte de las aerolíneas y los productores de combustible para obtener un mayor apoyo financiero, especialmente para las costosas tecnologías e-SAF.
La efectividad de los organismos de certificación como ISCC en la lucha contra el fraude determinará la credibilidad a largo plazo del SAF. Esté atento a futuros ajustes en los plazos de los mandatos y posibles cambios en los programas de subsidios gubernamentales a medida que la industria de la aviación global navega por esta compleja transición.
Puntos clave
— - Las aerolíneas globales están trasladando el mayor costo del Combustible de Aviación Sostenible (SAF) a los pasajeros a través de nuevos recargos y precios de billetes más altos.
— - Los mandatos en Europa, Singapur y Brasil buscan impulsar el uso de SAF, pero la producción actual está muy por debajo de los objetivos, representando solo el 0.3% del combustible global para aviones en 2024.
— - La principal barrera para la adopción de SAF es su alto costo, que es entre dos y siete veces mayor que el del combustible convencional para aviones, impulsado por la limitada disponibilidad de materias primas y los desafíos de escala de producción.
— - Un sistema de certificación líder, ISCC, encontró fraude generalizado en las cadenas de suministro de materias primas de SAF, particularmente entre proveedores con sede en Asia, lo que pone en duda las afirmaciones de sostenibilidad.
Fuente: Climate Home News









