La rápida expansión de la tecnología de inteligencia artificial está impulsando un aumento en nuevos proyectos de energía a gas natural en todo Estados Unidos, con emisiones potenciales equivalentes a las de naciones enteras. Documentos de permisos de emisión revelan que solo 11 complejos de centros de datos podrían emitir colectivamente más de 129 millones de toneladas de gases de efecto invernadero anualmente. Este agresivo impulso energético desafía directamente los objetivos climáticos establecidos, según los grupos de vigilancia ambiental.
El impulso para alimentar las crecientes operaciones de IA ha llevado a las empresas tecnológicas a seguir una estrategia poco convencional: construir sus propias centrales eléctricas. Este enfoque, conocido como energía "behind-the-meter", permite a los centros de datos sortear la red eléctrica tradicional, evitando largas esperas por conexiones de servicios públicos y la reacción pública por el aumento de los costos de la energía. Representa un cambio fundamental en cómo la infraestructura informática a gran escala asegura sus necesidades energéticas.
Esta tendencia ha experimentado un crecimiento explosivo. Investigaciones de Global Energy Monitor, una organización sin fines de lucro que rastrea el petróleo y el gas, indican que la cartera de proyectos de energía a gas específica para centros de datos en EE. UU. aumentó de solo 4 gigavatios a principios de 2024 a casi 100 gigavatios para principios de 2026. Esto es una escalada dramática.
Michael Thomas, fundador de la firma de investigación de energía limpia Cleanview, monitorea los permisos de gas para centros de datos en todo el país y considera esto como una peligrosa aceleración de las emisiones. "Es casi como si pensáramos que estábamos en la fase descendente de la Revolución Industrial, retirando el carbón y el gas, y ahora tenemos una nueva joroba donde vamos a ascender", dijo Thomas a WIRED, expresando profunda preocupación. En Memphis, Tennessee, xAI, una destacada empresa de IA, encendió la controversia local al instalar turbinas de gas en su complejo de centros de datos Colossus 1 para alimentar su desarrollo de IA Grok. Miembros de la comunidad en el cercano barrio negro de bajos ingresos protestaron, preocupados por la contaminación del aire.
La Agencia de Protección Ambiental aprobó las turbinas el año pasado; los reguladores concedieron posteriormente un permiso para el segundo complejo de una filial de xAI, Colossus 2, en Southaven, Misisipi, a pesar de la oposición local generalizada. La NAACP presentó una demanda contra xAI la semana pasada, alegando la operación ilegal de las turbinas. Lo que esto significa realmente para su familia es una amenaza tangible para la calidad del aire y los resultados de salud locales.
Las solicitudes de permiso para los complejos Colossus de Memphis y Southaven proyectan que las turbinas en cada sitio podrían generar más de 6.4 millones de toneladas de equivalentes de dióxido de carbono anualmente. Combinados, estos dos sitios por sí solos podrían producir emisiones aproximadamente iguales a las de más de 30 centrales de gas natural de tamaño medio. Eso es suficiente energía para abastecer a 1.5 millones de hogares.
Mientras tanto, Microsoft estaría explorando la compra de energía de un proyecto de gas natural respaldado por Chevron en el oeste de Texas. El permiso de ese único proyecto sugiere que podría emitir más de 11.5 millones de toneladas de gases de efecto invernadero cada año, superando las emisiones anuales de todo el país de Jamaica. Melanie Nakagawa, directora de sostenibilidad de Microsoft, afirmó que la empresa emplea un enfoque variado para la energía, utilizando diversas soluciones para la fiabilidad mientras invierte en electricidad libre de carbono.
Señaló que la infraestructura energética dedicada in situ podría ser parte de esta estrategia en ciertas regiones, particularmente donde las limitaciones de la red dificultan un despliegue rápido. Esto sugiere una aceptación pragmática de la energía a gas frente a los desafíos de infraestructura. La política dice una cosa sobre los compromisos ecológicos, pero la realidad a menudo requiere soluciones diferentes a corto plazo.
Estas cifras de emisiones se derivan directamente de documentos de permisos de emisión de aire disponibles públicamente en bases de datos estatales, así como de materiales recopilados por Cleanview y la base de datos Oil and Gas Watch del Environmental Integrity Project. Es importante señalar que los números de emisiones permitidas a menudo representan una producción teórica máxima, asumiendo una operación continua a plena capacidad. Las emisiones reales de gases de efecto invernadero de las centrales eléctricas tradicionales conectadas a la red suelen ser menores.
Alex Schott, director de comunicaciones de Williams Companies, que está construyendo tres centrales eléctricas "behind-the-meter" en Ohio para Meta, confirmó esto. Schott declaró a WIRED que el modelado interno muestra que las emisiones reales podrían ser "potencialmente dos tercios menos de lo que está en el papel".
Sin embargo, las demandas operativas únicas de los centros de datos pueden reducir esta brecha. El investigador de energía Jon Koomey estima que, si bien las centrales de gas eficientes conectadas a la red podrían emitir entre el 40 y el 50 por ciento de sus cifras permitidas, las emisiones de los centros de datos podrían alinearse mucho más estrechamente con los modelos de permisos. Esto se debe a que los centros de datos mantienen requisitos de alta potencia constantes y no suelen ajustarse a la demanda fluctuante de los clientes.
Una solicitud de permiso de noviembre para un centro de datos de la empresa de IA Crusoe, involucrada en tres proyectos revisados por WIRED, describió sus instalaciones como "a diferencia de una central eléctrica tradicional" que debe "responder a las demandas de una red constantemente variable". Declaró explícitamente que "los requisitos de energía no varían significativamente" en el centro de datos. Andrew Schmitt, director sénior de comunicaciones de Crusoe, dijo a WIRED que la empresa considera el gas como un "puente necesario —no el destino— mientras trabajamos para construir una infraestructura de IA que satisfaga la escala de la demanda y, al mismo tiempo, amplíe el acceso a formas innovadoras de energía con el tiempo".
Koomey también señaló una escasez global de las turbinas de gas más eficientes, en parte debido al auge de los centros de datos. Esta escasez lleva a algunos desarrolladores a optar por modelos menos eficientes, que deben funcionar durante más tiempo y, en consecuencia, generar más emisiones. "La creencia [de los operadores de centros de datos] es que el valor que entregan los servidores es mucho, mucho mayor que el costo de operar estas centrales eléctricas ineficientes todo el tiempo", observó Koomey. Este cálculo empresarial prioriza la potencia computacional sobre el impacto ambiental inmediato.
Entre los mayores contribuyentes potenciales a las emisiones se encuentran los proyectos asociados con el Proyecto Stargate, una iniciativa de IA de varias empresas originalmente para OpenAI. Los complejos de Stargate están surgiendo en estados como Texas, Nuevo México, Ohio y Wisconsin. Los documentos de permiso para solo tres proyectos de gas afiliados a Stargate –uno cerca de Abilene, Texas, y dos para el Proyecto Júpiter en Nuevo México– indican un potencial combinado para emitir más de 24 millones de toneladas de gases de efecto invernadero cada año.
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Aaron McLear, portavoz de OpenAI, afirmó el compromiso de la empresa de proteger a los contribuyentes y construir infraestructura para el liderazgo de la IA en EE. UU. McLear añadió que, donde el gas natural a corto plazo es esencial para una energía fiable, OpenAI colabora con socios para emplear una generación moderna y eficiente, al tiempo que acelera la energía limpia y la modernización de la red.
Julia Allyn Fishel, portavoz de Oracle, informó a WIRED que se está llevando a cabo una "modificación" a la solicitud del Proyecto Júpiter, que se espera que "reduzca materialmente las emisiones". Las nuevas estimaciones aún no han sido hechas públicas por el Departamento de Medio Ambiente de Nuevo México. Fishel enfatizó el compromiso de Oracle de cubrir sus propios costos de energía e implementar soluciones energéticas óptimas para cada comunidad, asegurando que las facturas de los contribuyentes y la fiabilidad de la red no se vean afectadas por sus centros de datos de IA. Una cuarta central de gas en el campus principal de Stargate en Abilene, construida por Crusoe para Microsoft, podría permitir más de 7.8 millones de toneladas de equivalentes de dióxido de carbono anualmente.
Microsoft se negó a comentar sobre este proyecto específico. Existen huellas de carbono potenciales aún mayores. Fuera de Amarillo, Texas, Fermi está construyendo lo que llama el "Presidente Donald J.
Trump Advanced Energy and Intelligence Campus", con el objetivo de 17 gigavatios. Fermi promueve continuamente su uso de gas natural "limpio". Sin embargo, los documentos muestran que las emisiones máximas para sus dos proyectos de gas combinados podrían alcanzar más de 40.3 millones de toneladas de equivalentes de CO2 cada año.
Esta cifra supera las emisiones anuales de todas las fuentes de energía en todo el estado de Connecticut. Cinco horas al sur, cerca de Fort Stockton, Pacifico Energy está desarrollando un complejo de centros de datos de 7.2 gigavatios, alimentado por un proyecto de gas con permiso para emitir más de 33 millones de toneladas de gases de efecto invernadero anualmente. Pacifico no respondió a una solicitud de comentarios.
Estas cifras ilustran la magnitud de las demandas energéticas. Las principales empresas tecnológicas, muchas de las cuales han hecho promesas públicas para reducir las emisiones de carbono, reconocen que la construcción de infraestructura de IA está obstaculizando sus objetivos ambientales. La escala de estos proyectos de gas demuestra con qué facilidad unas pocas centrales de combustibles fósiles pueden inclinar la balanza en contra de los esfuerzos de sostenibilidad.
Por ejemplo, Meta está vinculada a tres proyectos de gas "behind-the-meter" en Ohio, con documentos de permiso que sugieren un potencial máximo de 5.5 millones de toneladas de equivalentes de CO2 anualmente. El informe de sostenibilidad de Meta de 2025 afirma una reducción de 23.8 millones de toneladas métricas en las emisiones de gases de efecto invernadero desde 2021. Sin embargo, si los proyectos de Ohio emiten incluso la mitad de sus niveles permitidos, eso borraría más del 10 por ciento de las reducciones de emisiones declaradas por Meta en cuatro años.
Meta se negó a comentar. Estos proyectos de Ohio no son las únicas empresas de combustibles fósiles de Meta. La mayoría de las principales empresas de IA que construyen energía "behind-the-meter" también colaboran con empresas de servicios públicos para centrales eléctricas conectadas a la red.
Meta tiene un acuerdo con la empresa de servicios públicos Entergy para alimentar su centro de datos Hyperion en la parroquia de Richland, Luisiana. Una nueva central de gas que está construyendo Entergy para Meta podría emitir casi 5.2 millones de toneladas de gases de efecto invernadero anualmente. A principios de este mes, Meta anunció que financiaría siete nuevas centrales de gas natural, con un total de más de cinco gigavatios, para servir tanto a sus centros de datos como a los clientes de Entergy.
Estas instalaciones, según el anuncio, están diseñadas con futuras capacidades de captura de carbono, lo que podría reducir algunas emisiones. La política dice una cosa sobre las soluciones futuras, pero la realidad es que hoy hay más centrales de gas. En marzo, varias empresas vinculadas a estos proyectos firmaron el Compromiso de Protección del Contribuyente (Ratepayer Protection Pledge), un acuerdo no vinculante patrocinado por la administración Trump, que anima a las empresas de IA a "construir, traer o comprar" generación de energía para centros de datos.
Expertos dijeron a WIRED que este compromiso era en gran medida simbólico, ya que ni la Casa Blanca ni las empresas tecnológicas tienen un control significativo sobre las políticas que realmente reducen las facturas de electricidad de los consumidores. Esto subraya una desconexión entre los gestos políticos y el impacto tangible de las políticas. El mes pasado, tres senadores demócratas interrogaron a varias empresas tecnológicas líderes, incluidas OpenAI, Meta y Fermi, sobre las emisiones de los centros de datos.
Fermi, en su respuesta a los legisladores, instó a apoyar la energía nuclear y la inclusión de su campus en acuerdos de inversión nuclear extranjeros. La empresa también afirmó que su energía "behind-the-meter" estaba exenta de las regulaciones de reducción de emisiones de gases de efecto invernadero, ya que no se conectaría a la red eléctrica. "El gas natural limpio es fundamental para la transición energética y es el puente lógico hacia la energía nuclear para una nación que no puede permitirse esperar", decía la carta de Fermi. La empresa no aclaró si retiraría sus turbinas de gas una vez que las capacidades nucleares planificadas estuvieran operativas.
Es improbable que todas las instalaciones de gas propuestas se construyan finalmente; un permiso de emisión no garantiza la construcción. Ni Fermi ni la instalación GW Ranch, que representan los dos mayores emisores potenciales en esta lista, tienen actualmente un cliente. El viernes, Fermi anunció que su CEO dimitiría de inmediato, aunque permanece en la junta, y pidió que la empresa fuera vendida.
Las acciones se desplomaron más del 20 por ciento, y el director financiero de la empresa también se marchó. El proyecto Stargate ha experimentado cambios de estrategia, con OpenAI pausando una expansión planificada de un centro de datos en el Reino Unido esta semana. La escasez de turbinas, el aumento de los costos laborales y de construcción, y las interrupciones del mercado energético en Oriente Medio podrían crear obstáculos para las empresas de IA que desarrollan sus propias fuentes de energía.
Muchas de estas empresas también están buscando activamente soluciones de energía renovable y nuclear para sus centros de datos. A pesar de los posibles obstáculos, Michael Thomas considera la energía a gas "behind-the-meter" como una tendencia persistente para los centros de datos, con graves implicaciones climáticas. "Lo que me ha quitado el sueño y me está empezando a preocupar de verdad", compartió Thomas, "es qué pasa si esto se vuelve 10 veces más grande". La magnitud de los proyectos propuestos sugiere que esta es una pregunta que exige atención urgente. Los observadores seguirán de cerca si los gigantes tecnológicos concilian su agresiva expansión con sus compromisos de sostenibilidad declarados, o si la carrera por el dominio de la IA continúa acelerando el consumo de combustibles fósiles.
Los próximos meses mostrarán si la oposición comunitaria y el escrutinio regulatorio pueden frenar esta rápida expansión. - El rápido crecimiento de la industria de la IA está impulsando un aumento significativo en nuevos proyectos de energía a gas natural. - Estas centrales eléctricas "behind-the-meter" podrían generar vastas emisiones de gases de efecto invernadero, superando potencialmente algunos totales nacionales. - Las empresas tecnológicas enfrentan críticas por estos proyectos, que parecen contradecir sus promesas públicas de reducción de carbono. - El debate continúa sobre si las estimaciones de emisiones basadas en permisos reflejan con precisión la producción real de los centros de datos. Esta tendencia representa una coyuntura crítica para la acción climática y el futuro de la política energética. Para las familias trabajadoras, particularmente aquellas en comunidades cercanas a estas instalaciones planificadas, las implicaciones son directas: impactos potenciales en la calidad del aire local y el costo de vida a largo plazo.
El impulso por el dominio de la IA choca con los objetivos ambientales, creando un desafío complejo que afecta a todos. Los formuladores de políticas, los líderes de la industria y las comunidades locales deberán navegar este conflicto, equilibrando el avance tecnológico con la gestión ambiental. Las decisiones tomadas ahora darán forma a los paisajes energéticos y la calidad del aire durante las próximas décadas.
Puntos clave
— - El rápido crecimiento de la industria de la IA está impulsando un aumento significativo en nuevos proyectos de energía a gas natural.
— - Estas centrales eléctricas "behind-the-meter" podrían generar vastas emisiones de gases de efecto invernadero, superando potencialmente algunos totales nacionales.
— - Las empresas tecnológicas enfrentan críticas por estos proyectos, que parecen contradecir sus promesas públicas de reducción de carbono.
— - El debate continúa sobre si las estimaciones de emisiones basadas en permisos reflejan con precisión la producción real de los centros de datos.
Fuente: WIRED









