El primer ministro libanés, Nawaf Salam, llega a París el martes para una reunión crucial con el presidente francés, Emmanuel Macron, tres días después de que la muerte de un casco azul francés pusiera de manifiesto la fragilidad del alto el fuego entre Israel y Hezbolá. Se espera que Macron inste al estricto cumplimiento de la tregua, que ambas partes se acusan mutuamente de violar, según un comunicado del Palacio del Elíseo. Las conversaciones tienen lugar mientras 2.387 personas han muerto en Líbano en las últimas seis semanas de combates.
La agenda diplomática en París sigue a un sombrío fin de semana en el sur de Líbano, donde un casco azul de la Fuerza Provisional de las Naciones Unidas en Líbano (UNIFIL), de nacionalidad francesa, murió en un ataque. Este incidente, ocurrido el sábado por la mañana cerca de la aldea de Rmeish, ha intensificado el escrutinio internacional sobre la tregua, que apenas se mantiene. El presidente francés, Emmanuel Macron, atribuyó directamente la responsabilidad del ataque al grupo militante proiraní Hezbolá.
Su oficina emitió una enérgica condena. El Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas, compuesto por sus 15 miembros, condenó rápidamente el ataque del sábado. Pidieron la detención y el enjuiciamiento inmediatos de los responsables.
La pérdida de un casco azul, un soldado dedicado a mantener la estabilidad, pone de relieve las volátiles realidades sobre el terreno a pesar de los acuerdos formales. Tales ataques desestabilizan la región. La visita del primer ministro Salam al Palacio del Elíseo, programada para las 17:30 GMT, tiene como objetivo abordar estas amenazas inmediatas.
Macron tiene la intención de reiterar el compromiso de Francia con la estricta observancia del alto el fuego, según lo especificado en un comunicado del Elíseo publicado el lunes. También afirmará el apoyo de Francia a la integridad territorial de Líbano. Estas no son meras sutilezas diplomáticas.
Más allá de la crisis inmediata, París busca un estado libanés más fuerte. El comunicado del Elíseo subrayó el apoyo de Francia a las medidas tomadas por el gobierno libanés para garantizar plenamente su soberanía y establecer un monopolio sobre el uso de la fuerza. Esta demanda tiene un peso significativo.
Históricamente, las potencias externas a menudo han visto a Líbano a través del prisma de sus luchas internas de poder, particularmente la influencia de actores no estatales. Siga la influencia, no la retórica. La conexión de larga data de Francia con Líbano, que se remonta al período del Mandato, le otorga un papel único, aunque a veces complicado, en el panorama político de Beirut.
Esta historia moldea las expectativas actuales. El propio alto el fuego, promulgado el viernes, ha hecho poco para sofocar la desconfianza mutua. Tanto Israel como Hezbolá se han acusado públicamente de violar sus términos desde su inicio.
Estas acusaciones van desde bombardeos transfronterizos hasta incursiones de drones. Las cifras cuentan la historia de una calma precaria. Los altos el fuego anteriores en la región a menudo han demostrado ser treguas temporales, más que soluciones duraderas.
El alto el fuego de 2006, por ejemplo, condujo a un período de relativa calma pero no resolvió las tensiones subyacentes. Este acuerdo actual enfrenta desafíos similares. Esto es lo que no le están diciendo: la fragilidad del alto el fuego se debe a su asimetría de poder subyacente.
Hezbolá, una importante fuerza política y militar dentro de Líbano, opera con un grado significativo de autonomía. Sus lealtades se extienden más allá de Beirut, notablemente a Teherán. Esta compleja estructura dificulta que cualquier gobierno libanés controle plenamente todos los elementos armados dentro de sus fronteras, un punto que no pasa desapercibido para los diplomáticos franceses.
El énfasis de Macron en la soberanía estatal aborda directamente este dilema. Las recientes seis semanas de conflicto han cobrado un grave costo humano. Al menos 2.387 personas han muerto solo en Líbano, según cifras oficiales publicadas por Beirut.
Esta cifra incluye civiles, combatientes y trabajadores humanitarios. La destrucción de infraestructura en todo el sur de Líbano también ha sido extensa, desplazando a miles de personas. Las casas yacen en escombros.
Los hospitales están desbordados. El costo económico se extiende más allá de las bajas inmediatas, paralizando servicios esenciales y rutas comerciales. La reconstrucción llevará años.
Para Francia, la muerte de un casco azul es un desafío directo. Pone a prueba la credibilidad de sus esfuerzos diplomáticos y su compromiso con la misión UNIFIL, que opera en el sur de Líbano desde 1978. El mandato de UNIFIL es monitorear el cese de hostilidades y asistir a las fuerzas armadas libanesas para garantizar la paz.
La presencia de un contingente francés dentro de UNIFIL refleja los intereses de seguridad duraderos de París en el Mediterráneo y Oriente Medio. Esto no es meramente un compromiso abstracto. El impulso diplomático se extiende más allá de París.
Se prevé que se lleven a cabo negociaciones directas adicionales entre Líbano e Israel en Washington el jueves. Estas conversaciones, mediadas por Estados Unidos, representan otra vía para la desescalada. Sin embargo, el éxito de tales diálogos a menudo depende de la voluntad de ambas partes para hacer concesiones y, fundamentalmente, para hacer cumplir los acuerdos sobre el terreno.
Las cuentas no siempre cuadran cuando falta la confianza. Lo que está en juego no es solo el alto el fuego inmediato, sino la estabilidad más amplia de una región ya asolada por múltiples conflictos. Un colapso de esta tregua podría desencadenar una conflagración más amplia, atrayendo a otros actores regionales.
El impacto en los mercados energéticos globales y las rutas marítimas internacionales sería significativo. Esta es una apuesta de alto riesgo para todos los involucrados. - La muerte de un casco azul francés ha intensificado la presión sobre el frágil alto el fuego entre Israel y Hezbolá. - El presidente francés Emmanuel Macron busca reforzar la soberanía del estado libanés y su control sobre los grupos armados. - Más de 2.300 muertes en Líbano subrayan el grave costo humano de las recientes seis semanas de combates. - Las próximas negociaciones directas en Washington ofrecen otra oportunidad para estabilizar la volátil frontera. Tras la reunión de París, está programada una conferencia de prensa para ofrecer detalles sobre las discusiones.
Los observadores estarán atentos a cualquier compromiso concreto del primer ministro Salam con respecto a las actividades de Hezbolá. Las conversaciones de Washington del jueves indicarán si el diálogo directo puede superar la profunda desconfianza. Cualquier cese sostenido de las violaciones, en lugar de meras promesas, será la verdadera medida del progreso en los próximos días.
Puntos clave
— - La muerte de un casco azul francés ha intensificado la presión sobre el frágil alto el fuego entre Israel y Hezbolá.
— - El presidente francés Emmanuel Macron busca reforzar la soberanía del estado libanés y su control sobre los grupos armados.
— - Más de 2.300 muertes en Líbano subrayan el grave costo humano de las recientes seis semanas de combates.
— - Las próximas negociaciones directas en Washington ofrecen otra oportunidad para estabilizar la volátil frontera.
Fuente: Reuters
