Los enviados de la Unión Europea en Bruselas se acercaron el miércoles a la aprobación de un paquete de préstamos de 90.000 millones de euros (106.000 millones de dólares) para Ucrania, lo que indica el fin de meses de estancamiento político. Los fondos, de vital importancia, son esenciales para las operaciones militares y la estabilidad económica de Kyiv, según declaró el presidente ucraniano, Volodymyr Zelenskyy. Se superó un obstáculo clave después de que Ucrania informara de la finalización de las reparaciones de un oleoducto vital.
El proceso para desbloquear la sustancial ayuda financiera comenzó a formalizarse con Chipre, que ostenta la presidencia rotatoria de la Unión Europea, iniciando un procedimiento escrito. Este mecanismo exige que cualquier nación que se oponga, específicamente Hungría en este caso, declare formalmente su oposición. Dichos procedimientos suelen permanecer abiertos durante al menos 24 horas.
La aprobación final podría llegar tan pronto como el jueves, coincidiendo con una cumbre de líderes de la UE que tendrá lugar en Chipre. Este paso procesal marca un avance concreto. El presidente ucraniano, Volodymyr Zelenskyy, había confirmado el martes que su país completó las reparaciones del dañado oleoducto Druzhba.
Esta infraestructura, crucial para el suministro de petróleo ruso a partes de Europa Central, había sido atacada por las fuerzas rusas. "El oleoducto puede reanudar su funcionamiento", declaró Zelenskyy en una publicación en redes sociales. Esto eliminó lo que Budapest había citado como su razón principal para bloquear el préstamo. El ministro de Asuntos Exteriores de Ucrania, Andrii Sybiha, afirmó el cumplimiento de las obligaciones de Kyiv.
Declaró a los periodistas: "Hemos completado todo; hay una fecha (fijada) y la infraestructura ha sido reparada".
Hungría, a través de su primer ministro saliente, Viktor Orbán, había condicionado repetidamente su aprobación del paquete de ayuda a la reanudación del suministro de petróleo ruso a través de Ucrania. Orbán, quien perdió las elecciones el 12 de abril y está previsto que deje el cargo el próximo mes, había utilizado constantemente el poder de veto de Hungría. Su postura generó fricciones entre los estados miembros de la UE.
Muchos se oponen a cualquier acción que financie la guerra de Rusia. La dependencia tanto de Hungría como de Eslovaquia del petróleo ruso para satisfacer sus demandas energéticas los ha colocado en una posición única dentro de la UE. Esta dependencia afecta directamente la vida diaria.
Lo que esto significa en realidad para su familia, especialmente en Eslovaquia y Hungría, es un flujo constante de energía para calentar los hogares y alimentar las industrias. La política dice una cosa – reducir la dependencia de la energía rusa – pero la realidad para estas naciones ha sido una profunda dependencia histórica. El ministro de Asuntos Exteriores eslovaco, Juraj Blanár, reiteró la posición de su país el martes, afirmando que Eslovaquia solo daría su consentimiento una vez que "el petróleo ruso llegue a Eslovaquia a través del oleoducto Druzhba". Añadió: "Puedo afirmar que aún no tenemos esa información". Sin embargo, la ministra de Economía de Eslovaquia, Denisa Saková, ofreció más tarde una perspectiva más optimista.
Ella espera que los suministros de petróleo se reanuden a primera hora del jueves. Citó a Ukrtransnaft, el operador ucraniano del oleoducto, indicando que el petróleo comenzó a entrar de nuevo en Druzhba el miércoles. El paquete de préstamos de 90.000 millones de euros no es simplemente una cifra; representa un salvavidas para la economía ucraniana, devastada por la guerra.
Para una familia ucraniana cuya ciudad podría estar bajo amenaza constante, estos fondos ayudan a mantener los servicios esenciales en funcionamiento. Aseguran que los maestros reciban su salario. Los hospitales tienen suministros.
El gobierno puede mantener una apariencia de normalidad en medio del conflicto. La guerra, ahora en su quinto año, ha paralizado vastas extensiones de la capacidad industrial de Ucrania. Sin apoyo financiero externo, Kyiv tendría dificultades para pagar a sus soldados y proveer a su población civil.
Este préstamo es una inversión directa en la resiliencia de Ucrania. El camino hacia este posible acuerdo ha sido arduo. En diciembre, la República Checa, Hungría y Eslovaquia habían acordado no obstaculizar que sus socios de la UE obtuvieran fondos para Ucrania.
Esto se hizo siempre que estos tres países no se vieran obligados a participar. Sin embargo, Orbán se retiró más tarde de este entendimiento. Citó la disputa del oleoducto e intensificó su postura a medida que la campaña electoral de Hungría alcanzaba su punto álgido.
Sus acciones enfurecieron a los otros 24 estados miembros. Consideraron su marcha atrás como un socavamiento de los esfuerzos colectivos de la UE para apoyar a Ucrania. Antes de que surgiera la estructura actual del préstamo, la UE exploró la posibilidad de utilizar los activos rusos congelados en Europa como garantía.
Esta idea, inicialmente atractiva, finalmente se encontró con un obstáculo. Bélgica, donde se encuentra la mayoría de estos activos congelados, se opuso al plan. Esto obligó a la UE a girar hacia el actual mecanismo de endeudamiento.
Es un acuerdo financiero más complejo, pero en última instancia más viable. El cambio subraya los intrincados obstáculos legales y políticos que implica la financiación de la defensa y la recuperación de Ucrania. La constante oposición del primer ministro saliente de Hungría, Viktor Orbán, a la ayuda a Ucrania ha definido sus últimos meses en el cargo.
Su alineación política a menudo divergía del consenso más amplio de la UE. Sin embargo, el panorama político en Hungría cambió significativamente con las elecciones del 12 de abril. Orbán perdió.
El líder entrante, Péter Magyar, representa una oposición proeuropea. Esto señala un posible cambio en el enfoque de Budapest hacia la cooperación con la UE. Esta transición podría allanar el camino para relaciones más fluidas y una mayor cohesión dentro del bloque europeo.
La importancia del oleoducto Druzhba, que significa "Amistad" en ruso, va más allá del suministro de petróleo. Es una arteria histórica que conecta los recursos energéticos rusos con Europa Central y Oriental. Establecido durante la era soviética, su infraestructura es anterior a las divisiones geopolíticas actuales.
Su interrupción tiene un profundo impacto para naciones como Hungría y Eslovaquia. Sus redes energéticas y sectores industriales se construyeron en torno a su flujo constante. Para estos países, cerrar el grifo sin alternativas inmediatas significa una interrupción económica sustancial.
Puede significar dificultades potenciales para las familias de clase trabajadora que enfrentan el aumento de los costos de los servicios públicos. Este debate sobre el oleoducto ilustra el complejo legado de la infraestructura de la Guerra Fría en la seguridad energética europea moderna y la alineación política. Los esfuerzos de la UE para apoyar a Ucrania han evolucionado considerablemente desde la invasión a gran escala de Rusia en febrero de 2022.
Inicialmente, la ayuda se centró en suministros militares inmediatos y asistencia humanitaria. A medida que el conflicto se profundizó, la necesidad de un respaldo económico sostenido se hizo evidente. El presupuesto nacional de Ucrania enfrenta un déficit masivo.
Esto se ve exacerbado por los gastos de guerra y una base impositiva cada vez menor. Las estimaciones del Fondo Monetario Internacional (FMI) y del Banco Mundial han destacado la dependencia del país de la financiación externa para evitar el colapso económico. Por lo tanto, el paquete de 90.000 millones de euros es fundamental para la supervivencia fiscal de Ucrania y su capacidad para seguir resistiendo la agresión.
Para el ciudadano común en Ucrania, la aprobación de este préstamo tiene un peso tangible. Significa una mayor probabilidad de que las escuelas puedan reabrir de forma segura. Los sistemas de transporte público pueden seguir funcionando.
La red de seguridad social no se desmoronará por completo. Significa que el gobierno puede continuar los esfuerzos para retirar escombros. Pueden reparar hogares.
Pueden restaurar los servicios básicos en las zonas liberadas de la ocupación. El dinero no es abstracto. Se traduce en ayuda concreta para las comunidades que intentan reconstruir sus vidas en medio del conflicto en curso.
A pesar del optimismo actual, la jefa de política exterior de la UE, Kaja Kallas, mantuvo un tono cauteloso cuando fue interrogada por los periodistas el martes. "Esperamos un acuerdo en 24 horas, así que no quiero gafarlo", comentó. Destacó los muchos "falsos amaneceres" que han caracterizado estas negociaciones. Sus palabras capturaron el sentimiento de muchos funcionarios europeos.
Están cansados de prolongadas batallas diplomáticas. Son conscientes de que aún pueden surgir obstáculos imprevistos. Más allá del préstamo, la UE también ha estado trabajando desde febrero para implementar un nuevo conjunto de sanciones contra Rusia.
Sin embargo, estas medidas también han enfrentado resistencia por parte de Hungría y Eslovaquia. El proceso de aprobación de estas sanciones podría resultar aún más prolongado que el paquete de préstamos. Esto se debe a las implicaciones económicas directas para los estados miembros que aún dependen de la energía o el comercio rusos.
La política dice una cosa sobre la acción colectiva. Pero la realidad de las economías nacionales a menudo dicta un enfoque más lento y cauteloso. Ambas partes reclaman la victoria en estos debates.
Sin embargo, las cifras a menudo cuentan una historia más matizada de compromiso y concesión. El lenguaje cuidadoso utilizado por los funcionarios de la UE, como la reticencia de Kaja Kallas a "gafarlo", proviene de una historia de reversiones de última hora. El requisito de consentimiento unánime en asuntos críticos de política exterior y financieros significa que un solo miembro disidente puede detener el progreso.
Esta realidad estructural a menudo conduce a largas negociaciones y compromisos. La situación actual, donde la reparación de un oleoducto y un cambio en el liderazgo húngaro parecen haber despejado el camino, sirve como recordatorio de la intrincada interacción entre infraestructura, política interna y diplomacia internacional dentro de la Unión Europea. - La Unión Europea está a punto de aprobar un paquete de préstamos de 90.000 millones de euros para Ucrania después de meses de estancamiento. - El veto anterior de Hungría, vinculado a las reparaciones del oleoducto Druzhba, operado por Rusia, parece estar levantándose tras la confirmación de Ucrania de las reparaciones completadas. - La derrota electoral del primer ministro húngaro Viktor Orbán, un frecuente bloqueador de la ayuda a Ucrania, señala un camino potencialmente más fluido para la futura cooperación de la UE. - Esta sustancial ayuda financiera es crucial para la estabilidad económica de Ucrania y su capacidad para mantener los servicios esenciales en medio del conflicto en curso. Se espera que el proceso formal de aprobación, iniciado por Chipre, concluya el jueves durante una cumbre de líderes de la UE.
Si bien el paquete de préstamos parece estar listo, las discusiones separadas de la UE sobre una nueva ronda de sanciones contra Rusia continúan enfrentando resistencia de algunos estados miembros, incluidos Hungría y Eslovaquia. Los observadores seguirán de cerca al gobierno húngaro entrante bajo Péter Magyar para detectar cambios en su postura sobre las relaciones UE-Rusia y una mayor ayuda para Ucrania, particularmente después de que Orbán deje oficialmente el cargo el próximo mes. La velocidad del flujo de petróleo a través de Druzhba también será un indicador crítico para todas las partes.
Puntos clave
— - La Unión Europea está a punto de aprobar un paquete de préstamos de 90.000 millones de euros para Ucrania después de meses de estancamiento.
— - El veto anterior de Hungría, vinculado a las reparaciones del oleoducto Druzhba, operado por Rusia, parece estar levantándose tras la confirmación de Ucrania de las reparaciones completadas.
— - La derrota electoral del primer ministro húngaro Viktor Orbán, un frecuente bloqueador de la ayuda a Ucrania, señala un camino potencialmente más fluido para la futura cooperación de la UE.
— - Esta sustancial ayuda financiera es crucial para la estabilidad económica de Ucrania y su capacidad para mantener los servicios esenciales en medio del conflicto en curso.
Fuente: The Independent









