El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, anunció que los líderes de Israel y Líbano hablarían directamente por primera vez en 34 años el jueves 18 de abril de 2026. Este posible avance diplomático surge mientras las operaciones militares de Israel en el sur del Líbano se intensifican, desplazando a más de un millón de personas. Chris Doyle, director del Consejo para el Entendimiento Árabe-Británico, dijo a Al Jazeera que la administración Trump está "muy interesada en lograr un acuerdo con Irán", lo que sugiere un impulso hacia la desescalada.
La propuesta de comunicación directa entre el primer ministro israelí Benjamin Netanyahu y el presidente libanés Joseph Aoun, según confirmó la ministra de Innovación, Ciencia y Tecnología de Israel, Gila Gamliel, marca un cambio significativo en una región acostumbrada a la comunicación indirecta y la hostilidad abierta. Este desarrollo, de materializarse, seguiría al inusual encuentro del martes entre los embajadores de EE. UU. de ambas naciones en Washington, su primer contacto directo en décadas. Esa reunión concluyó sin una resolución.
La Casa Blanca parece estar buscando activamente vías para la desescalada, incluso mientras un alto el fuego más amplio, mediado por Pakistán, entre EE. UU., Israel e Irán sigue siendo polémico en cuanto a su aplicación al conflicto entre Israel y Hezbolá en el Líbano. El Líbano no ha ofrecido ningún comentario oficial sobre las supuestas conversaciones. Sin embargo, el presidente del parlamento de Irán, Mohammad Bagher Ghalibaf, transmitió a su homólogo libanés, Nabih Berri, que un alto el fuego en el Líbano tiene una importancia crítica. "Para nosotros, un alto el fuego en el Líbano es tan importante como un alto el fuego en Irán", afirmó Ghalibaf en una publicación de Telegram.
Él había liderado la delegación iraní durante la ronda inicial de negociaciones entre EE. UU. e Irán en Pakistán la semana pasada, que concluyó sin un acuerdo. Estas discusiones se centraron en el conflicto más amplio, pero el frente libanés está claramente conectado a ellas. Aquí está la cifra que importa: Más de 2.000 personas han muerto en todo el Líbano hasta ahora, con aproximadamente 1,2 millones de desplazados de sus hogares.
Estas cifras subrayan el brutal costo de los combates que han asolado la región durante más de seis semanas. Las fuerzas israelíes han avanzado profundamente en el sur del Líbano. Afirman estar atacando posiciones de Hezbolá.
La escala de destrucción es extensa. En su plataforma Truth Social, el presidente Trump expresó su deseo de "un pequeño respiro entre Israel y el Líbano". Señaló la larga brecha: "Ha pasado mucho tiempo desde que los dos líderes hablaron, como 34 años. Sucederá mañana.
¡Qué bien!" El presidente de EE. UU. no especificó qué líderes participarían. Zeina Khodr, informando desde el Líbano para Al Jazeera, indicó que la publicación era "muy controvertida". Habló con una fuente oficial en el Líbano que afirmó que no había "ninguna información" sobre una posible conversación telefónica o una segunda reunión entre embajadores. Esto sugiere una desconexión entre las afirmaciones de Washington y el conocimiento de Beirut.
Esta escalada actual comenzó tras el estallido de la guerra entre EE. UU. e Israel contra Irán el 28 de febrero. Hezbolá, un aliado clave de Irán, entró en el conflicto el 2 de marzo. El grupo lanzó cohetes, misiles y drones hacia un sitio de defensa antimisiles cerca de Haifa, en el norte de Israel.
Esto fue una respuesta directa al asesinato del Líder Supremo de Irán, el Ayatolá Ali Khamenei, en los ataques iniciales contra Teherán. Hasta entonces, Hezbolá no había atacado a Israel desde un alto el fuego de noviembre de 2024, a pesar de las violaciones casi diarias por parte de Israel. Israel respondió de inmediato.
Ataques aéreos golpearon los suburbios de Beirut, donde se afirmó que existían bastiones de Hezbolá. Desde entonces, Israel ha llevado a cabo extensos ataques aéreos en todo el Líbano, junto con una invasión terrestre en el sur. Las fuerzas israelíes han avanzado más hacia las zonas del sur, con el objetivo declarado de establecer una zona de amortiguamiento a lo largo de la frontera.
El ministro de Defensa de Israel, Israel Katz, confirmó el mes pasado que su país tiene la intención de instalar una "zona de seguridad" en el sur del Líbano, que se extienda hasta el río Litani, aproximadamente 30 kilómetros (20 millas) al norte de la frontera israelí. En pos de este objetivo, Israel ha destruido múltiples puentes sobre el río. Grupos de derechos humanos advierten que Israel parece estar intentando aislar la región del resto del país.
Esta estrategia atrae críticas de muchos observadores internacionales. Si se elimina el ruido, la historia es más simple de lo que parece: Washington quiere resolver el conflicto regional, y el frente libanés está demostrando ser un punto de presión crítico. Chris Doyle afirmó que el deseo de la administración Trump de salir del conflicto está impulsado por su impacto en la economía global y su incapacidad para lograr rápidamente los objetivos de guerra.
Señaló que la administración "no quiere que Israel se interponga en su salida". Esta perspectiva sugiere un enfoque transaccional, donde las aperturas diplomáticas sirven a intereses estratégicos más amplios de EE. UU., particularmente en relación con Irán. El alto el fuego entre EE. UU. e Irán, mediado por Pakistán, fue anunciado inicialmente por el primer ministro paquistaní Sharif para incluir al Líbano. Sin embargo, Israel lanzó sus ataques más extendidos desde marzo solo días después, golpeando más de 100 objetivos en todo el Líbano en un solo día.
Nadim Houry, director ejecutivo de la Iniciativa de Reforma Árabe, comentó que incluso si se produjera una llamada telefónica entre Netanyahu y Aoun, sería "en su mayoría simbólica más que sustantiva". La prioridad del Líbano es un alto el fuego, seguido de negociaciones para liberar las tierras actualmente ocupadas por Israel. Houry añadió que Israel, por el contrario, se centra en combatir a Hezbolá y establecer una zona de amortiguamiento. Según se informa, Israel tiene como objetivo ocupar la ciudad de Bint Jbeil antes de cualquier alto el fuego.
Netanyahu afirmó esta semana que las fuerzas israelíes estaban cerca de "dominar" la zona de Bint Jbeil, que ha sido escenario de intensos combates. Los objetivos de ambas partes siguen siendo marcadamente divergentes. La reunión del martes entre los embajadores israelí y libanesa, Yechiel Leiter y Nada Hamadeh Moawad, ofreció una visión de estas posiciones contrastantes.
Leiter, embajador de Israel en EE. UU., describió el intercambio como "maravilloso" y habló de partes "unidas para liberar al Líbano" de Hezbolá. Moawad, enviada del Líbano, ofreció una evaluación más mesurada. Caracterizó las conversaciones como "constructivas" pero enfatizó su aprovechamiento de la oportunidad para presionar por un alto el fuego inmediato.
El jefe de Hezbolá, Naim Qassem, había pedido previamente que se cancelaran estas conversaciones, calificándolas de "fútiles". Esta división interna libanesa complica cualquier frente diplomático unificado. Añadiendo a las complejidades, Netanyahu anunció el miércoles que había instruido al ejército israelí para que ampliara su ofensiva en el sur del Líbano. Las operaciones avanzarían más hacia el este.
Enmarcó tanto la acción militar contra Hezbolá como los contactos diplomáticos con el gobierno libanés como parte de un esfuerzo para desarmar al grupo y asegurar lo que llamó una "paz sostenible" con el vecino del norte de Israel. Este enfoque dual sugiere la creencia en ejercer presión militar mientras se mantienen abiertos los canales diplomáticos, pero también crea señales contradictorias. Por qué importa: El destino de estas conversaciones propuestas tiene implicaciones significativas para la estabilidad regional y las vidas de millones.
El conflicto en curso en el Líbano, estrechamente ligado a la guerra más amplia entre EE. UU. e Irán, corre el riesgo de una escalada mayor si no se encuentra un camino genuino hacia la desescalada. Un alto el fuego en el Líbano es crucial, según Chris Doyle, ya que Irán lo ha convertido en una condición para avanzar en las negociaciones con Estados Unidos. Nadim Houry advirtió que el frente libanés actúa como "una de las principales correas de transmisión de la guerra regional más amplia". Si permanece activo, el conflicto se extenderá.
Si se cierra, crea una de las pocas aperturas reales para una desescalada más amplia. La crisis humanitaria sigue empeorando, con los niños soportando una pesada carga. Taghrid Abdallah, coordinadora de protección del Comité Internacional de Rescate (IRC) en el Líbano, señaló el impacto "severo y complejo" en los niños.
Muchos niños están perdiendo sus hogares y cuidadores. Abdallah informó que desde el ataque israelí a Beirut la semana pasada, que mató a más de 300 personas, el IRC ha identificado al menos a 29 niños no acompañados. Ocho han sido reunidos con sus familias. - El presidente Trump anunció que los líderes israelíes y libaneses hablarían por primera vez en 34 años. - Funcionarios libaneses no han confirmado las conversaciones propuestas, mientras que Irán subraya la necesidad de un alto el fuego en el Líbano. - Israel continúa su ofensiva militar en el sur del Líbano, con el objetivo de establecer una zona de amortiguamiento y desarmar a Hezbolá. - El conflicto ha matado a más de 2.000 personas y ha desplazado a 1,2 millones, con un impacto particularmente severo en los niños.
El futuro inmediato de estas conversaciones a nivel de líderes sigue siendo incierto, dada la falta de confirmación de Beirut y las operaciones militares en curso. Los lectores deben estar atentos a cualquier declaración oficial del Líbano con respecto a las afirmaciones del presidente Trump. La eficacia del alto el fuego entre EE. UU. e Irán, mediado por Pakistán, para desescalar el frente libanés también será un indicador clave.
Además, cualquier cambio en la estrategia militar de Israel, particularmente alrededor de Bint Jbeil, podría señalar cambios en su postura de negociación. El mercado te está diciendo algo. Escucha.
La volatilidad en los precios globales de la energía refleja esta inestabilidad regional. Los continuos combates en el Líbano amenazan con prolongar esta incertidumbre y expandir el alcance del conflicto.
Puntos Clave
— - El presidente Trump anunció que los líderes israelíes y libaneses hablarían por primera vez en 34 años.
— - Funcionarios libaneses no han confirmado las conversaciones propuestas, mientras que Irán subraya la necesidad de un alto el fuego en el Líbano.
— - Israel continúa su ofensiva militar en el sur del Líbano, con el objetivo de establecer una zona de amortiguamiento y desarmar a Hezbolá.
— - El conflicto ha matado a más de 2.000 personas y ha desplazado a 1,2 millones, con un impacto particularmente severo en los niños.
Fuente: Al Jazeera
