Imágenes satelitales y videos verificados obtenidos por BBC Verify revelan que las fuerzas israelíes han demolido más de 1.400 edificios en el sur del Líbano desde el 2 de marzo, alterando sistemáticamente el paisaje fronterizo. Esta destrucción masiva, según expertos en derecho internacional consultados por BBC Verify, podría constituir un crimen de guerra. La magnitud de los daños, particularmente en ciudades como Taybeh, sugiere una estrategia deliberada.
Aquí está la cifra clave: más de 1.400 estructuras en el sur del Líbano han sido destruidas desde el 2 de marzo. Esta cifra, compilada por BBC Verify utilizando imágenes satelitales y evidencia de video validada, ofrece una cruda visualización del costo físico del conflicto. Aunque esto representa solo una instantánea debido a las limitaciones de acceso y las imágenes disponibles, pinta un cuadro claro de una aniquilación sistemática.
La verdadera magnitud es probablemente mucho mayor. La destrucción se extiende por al menos siete ciudades y pueblos fronterizos. Taybeh, situada aproximadamente a cuatro kilómetros de la frontera israelí, ha experimentado demoliciones particularmente intensas.
Once videos verificados muestran secciones enteras de la ciudad siendo voladas simultáneamente. Una comparación de imágenes satelitales del 28 de febrero y el 11 de abril muestra que más de 400 edificios, incluida una mezquita, han sido arrasados allí. Solo en Aita al-Shaab, más de 460 edificios han sido demolidos.
Imágenes satelitales de Aita al-Shaab también muestran excavadoras y vehículos blindados operando en el terreno, según Tony Reeves, fundador de la firma de análisis de inteligencia MAIAR. Estos no son incidentes aislados; reflejan un esfuerzo concertado. Esta nivelación sistemática sigue una directriz específica.
El ministro de Defensa de Israel, Israel Katz, emitió una orden el 22 de marzo para "acelerar la destrucción de hogares libaneses" cerca de la frontera israelí. Esta orden citó explícitamente el "modelo de Gaza" como precedente para su campaña contra Hezbollah. La política tiene como objetivo crear una zona de seguridad, remodelando fundamentalmente la zona fronteriza.
Una directriz de este tipo conlleva implicaciones significativas. Las demoliciones coinciden con una operación militar israelí más amplia en la región. Las Fuerzas de Defensa de Israel (IDF) comenzaron una operación terrestre contra Hezbollah en el sur del Líbano el 16 de marzo.
Esta presencia terrestre siguió a una ola de ataques israelíes en todo el Líbano, que las IDF declararon que estaban dirigidos a la infraestructura de Hezbollah. Estas acciones han provocado un desplazamiento masivo de civiles. La Oficina de las Naciones Unidas para la Coordinación de Asuntos Humanitarios (OCHA) estima que más de 1,2 millones de personas han sido desplazadas en todo el Líbano, con 820.000 procedentes de las zonas del sur.
Muchos han huido hacia el norte o cruzado a Siria. Sus vidas están trastocadas. La escalada actual comenzó el 2 de marzo.
Ese día, el grupo armado Hezbollah, respaldado por Irán, lanzó cohetes y drones contra Israel. Esto fue en represalia por el asesinato del líder supremo de Irán, un evento que ocurrió al comienzo del conflicto más amplio entre Israel y Estados Unidos. Las IDF respondieron rápidamente.
Un portavoz de las IDF ordenó por primera vez a los civiles libaneses que vivían cerca de la frontera que se fueran el 2 de marzo. Días después, la orden de evacuación se amplió para incluir a quienes vivían al sur del río Litani, aproximadamente a 30 kilómetros de la frontera. Luego se amplió aún más, abarcando a quienes residían al sur del río Zahrani, a unos 40 kilómetros de la frontera.
Estas órdenes vaciaron comunidades enteras. Las ciudades y pueblos fronterizos libaneses en las colinas, una vez caracterizados por sus calles sinuosas bordeadas de edificios de piedra con vistas a amplios valles, ahora son apenas reconocibles. Videos verificados muestran que estas áreas se han vuelto grises con polvo y escombros de las explosiones.
La sede de la misión de mantenimiento de la paz de la ONU en el sur del Líbano, ubicada en la ciudad costera de Naqoura, también ha sufrido daños por las explosiones de demolición israelíes. Kandice Ardiel, portavoz de la Fuerza Provisional de las Naciones Unidas en el Líbano (UNIFIL) con sede en el cuartel general, describió haber presenciado demoliciones regulares de múltiples edificios a la vez desde principios de abril. Nuestro análisis de imágenes satelitales muestra al menos 100 edificios arrasados en Naqoura recientemente.
La Sra. Ardiel declaró que la mayoría de los edificios frente al cuartel general de la UNIFIL han sido destruidos, calificando la "escala de la destrucción" en Naqoura como "verdaderamente desgarradora". "Estos no son solo edificios, representan una comunidad", añadió. Este elemento humano no puede ser ignorado.
Las IDF sostienen que sus operaciones se adhieren al Derecho de los Conflictos Armados. Afirman que no permiten la destrucción de propiedades a menos que exista una necesidad militar imperativa. Las IDF también afirmaron, sin proporcionar pruebas específicas, que Hezbollah ha incrustado infraestructura militar dentro de áreas civiles en la región.
Esta afirmación es central para su defensa. Sin embargo, múltiples expertos en derecho internacional consultados por BBC Verify sostienen que la demolición sistemática de estas ciudades y pueblos podría equivaler a un crimen de guerra. La destrucción de propiedades está estrictamente prohibida por el derecho internacional humanitario, a menos que la necesidad militar lo exija.
La profesora Janina Dill, experta en seguridad global y derecho internacional en la Universidad de Oxford, explicó que el umbral de necesidad es significativamente más alto que la mera conveniencia o ventaja militar. "Ciertamente no cubre el arrasamiento de pueblos enteros como preámbulo a la seguridad nacional a largo plazo", afirmó. Esta distinción es crítica. Además, Yuval Shany, experto legal del think tank Israel Democracy Institute, enfatizó la necesidad de un análisis caso por caso al determinar la importancia militar de los edificios.
La capacidad de algunas estructuras civiles para ser utilizadas con fines militares "no justifica una política generalizada de creación de zonas de amortiguamiento junto a la frontera dentro de las cuales todos los edificios deban ser destruidos", afirmó el Sr. Shany. Una política general, en su opinión, carece de justificación legal.
El profesor Ben Saul, Relator Especial de la ONU sobre la lucha contra el terrorismo y los derechos humanos, fue más allá. Sugirió que la "destrucción extensa de áreas residenciales por parte de Israel, particularmente en el sur del Líbano pero también en partes de Beirut", parecía violar el derecho internacional humanitario. El profesor Saul también señaló que, en algunos lugares, el patrón de ataques parecía tener como objetivo "limpiar" los pueblos y poblaciones predominantemente chiíes del sur.
Describió esto como un castigo colectivo a las poblaciones civiles entre las cuales podrían mezclarse combatientes de Hezbollah. Estas son acusaciones graves. Las IDF rechazan firmemente estas interpretaciones de sus acciones.
El Dr. Lawrence Hill-Cawthorne, codirector del Centro de Derecho Internacional de la Universidad de Bristol, reiteró un principio fundamental. "La regla fundamental del derecho es que los objetos civiles no deben ser atacados", afirmó. Rechazó explícitamente el argumento de que la destrucción total de ciudades y pueblos en el sur del Líbano es necesaria para crear una zona de amortiguamiento que contenga a Hezbollah.
Hill-Cawthorne concluyó. La comunidad legal está observando de cerca. Eliminando el ruido, la historia es más simple de lo que parece: una vasta franja del sur del Líbano está siendo sistemáticamente desmantelada.
Esta demolición deliberada de estructuras no es una nueva táctica militar israelí. Se ha desplegado en franjas de Gaza durante la guerra desencadenada por el ataque liderado por Hamás contra Israel el 7 de octubre de 2023. Renad Mansour, subdirector del Programa de Oriente Medio y Norte de África en Chatham House, un think tank con sede en el Reino Unido, observó que "ha quedado claro desde el 7 de octubre y desde que Israel y Hezbollah entraron en guerra que ha habido una estrategia por parte de Israel para revisar el equilibrio de poder en la región". Esta estrategia ahora es visible sobre el terreno.
Por qué es importante: Las implicaciones de esta destrucción masiva son de gran alcance. Más allá de la crisis humanitaria inmediata de más de 1,2 millones de personas desplazadas, el arrasamiento de comunidades enteras crea un impedimento a largo plazo para su regreso. Esto plantea preguntas significativas sobre la demografía futura y la estabilidad del sur del Líbano, particularmente dada la "zona de seguridad" propuesta por las IDF que se extiende desde la frontera hasta el río Litani, lo que abarcaría aproximadamente el 10% del territorio del Líbano.
El costo económico para estas comunidades, ya frágiles, será inmenso, con costos de reconstrucción probablemente prohibitivos sin una ayuda internacional sustancial. Además, las acusaciones de crímenes de guerra colocan a Israel bajo un mayor escrutinio legal internacional, lo que podría afectar su posición diplomática y futuras operaciones militares. La evidencia te está diciendo algo.
Escucha. Puntos clave:
- Más de 1.400 edificios en el sur del Líbano han sido demolidos por las fuerzas israelíes desde principios de marzo.
- Expertos en derecho internacional de la Universidad de Oxford y del Israel Democracy Institute sugieren que estas demoliciones pueden constituir crímenes de guerra, citando un alto umbral para la necesidad militar.
- La destrucción sigue una orden del ministro de Defensa israelí de "acelerar la destrucción de hogares libaneses", reflejando tácticas vistas en Gaza.
- Más de 1,2 millones de civiles libaneses han sido desplazados por el conflicto, con 820.000 del sur. Lo que viene después es incierto pero crítico.
La comunidad internacional probablemente intensificará su escrutinio sobre las acciones de Israel, particularmente a medida que los expertos legales continúen evaluando el cumplimiento del derecho internacional humanitario. Se esperan más informes de organizaciones como la ONU y BBC Verify para proporcionar datos más completos sobre los daños y el desplazamiento. Diplomáticamente, la "zona de seguridad" israelí propuesta enfrentará desafíos, tanto de Líbano como de actores internacionales, a medida que las preguntas sobre la soberanía y el derecho al retorno de las poblaciones desplazadas cobren protagonismo.
Los observadores también estarán atentos a cualquier esfuerzo de desescalada o posibles negociaciones de alto el fuego entre Israel y Hezbollah, aunque las perspectivas actualmente parecen remotas. La crisis humanitaria duradera para los desplazados requerirá atención y recursos sostenidos, con esfuerzos de reconstrucción a largo plazo que enfrentarán inmensos obstáculos. El destino de estas comunidades, y las ramificaciones legales de su destrucción, se desarrollarán en los próximos meses.
Puntos clave
— - Más de 1.400 edificios en el sur del Líbano han sido demolidos por las fuerzas israelíes desde principios de marzo.
— - Expertos en derecho internacional de la Universidad de Oxford y del Israel Democracy Institute sugieren que estas demoliciones pueden constituir crímenes de guerra, citando un alto umbral para la necesidad militar.
— - La destrucción sigue una orden del ministro de Defensa israelí de "acelerar la destrucción de hogares libaneses", reflejando tácticas vistas en Gaza.
— - Más de 1,2 millones de civiles libaneses han sido desplazados por el conflicto, con 820.000 del sur.
Fuente: BBC News
