Peter Magyar, un exmiembro del gobierno, obtuvo una supermayoría en la Asamblea Nacional de Hungría el pasado fin de semana, marcando un revés electoral para los 16 años de gobierno de Viktor Orbán. Esta victoria sienta un precedente para el desalojo de administraciones nacionalistas profundamente arraigadas, según analistas de políticas europeas. Magyar procedió inmediatamente a desafiar las instituciones estatales, calificando a los medios de comunicación estatales de "fábrica de mentiras" a los pocos días de la votación.
Apenas Peter Magyar concluyó una reunión con el sonriente presidente de Hungría esta semana, exigió públicamente la dimisión del mandatario, calificándolo de "indigno" e "incapaz". Magyar publicó posteriormente un video del encuentro, capturando al propio Orbán en un balcón cercano. "Cine absoluto", declaró Magyar, levantando las manos en un gesto que recordaba a un meme popular, subrayando su calculada mezcla de confrontación política y espectáculo público. Sus rápidas acciones se extendieron más allá de la presidencia. Magyar luego se embarcó en una ronda de entrevistas con los medios estatales del país, ampliamente considerados el portavoz de Orbán.
Calificó a estos medios de "fábrica de mentiras" durante estas apariciones. Luego prometió su suspensión hasta que se pudiera garantizar su independencia editorial. Estas acciones se alinean directamente con la promesa de campaña de Magyar de erradicar la corrupción, el amiguismo y la alianza con el Kremlin que los funcionarios y organismos de control europeos criticaron constantemente durante el mandato de Orbán.
El desafío es inmenso. La aplastante victoria de Magyar, al asegurar 137 de los 199 escaños de la Asamblea Nacional, le proporciona un capital político sustancial. Esta supermayoría es crítica.
La Ley Fundamental de Hungría exige un voto de dos tercios de los legisladores para modificar la constitución. Magyar ahora posee las mismas herramientas legislativas que Orbán utilizó para construir su estado "iliberal". Stefania Kapronczay, exdirectora de estrategia de la Unión Húngara de Libertades Civiles, destacó esta ventaja. "No mucha gente creía que realmente pudiera lograrlo", señaló Kapronczay, refiriéndose a la magnitud de la victoria de Magyar.
Su camino es más claro. Los 16 años de gobierno de Orbán, que abarcan cinco administraciones consecutivas, remodelaron sistemáticamente la gobernanza de Hungría. Su gobierno alteró la constitución y promulgó cientos de leyes para reflejar su visión "iliberal".
Limitó la independencia del poder judicial. Los medios de comunicación se enfrentaron a un creciente control estatal. Puestos gubernamentales clave no políticos fueron ocupados por sus leales.
Esta fue una estrategia deliberada. La Comisión Europea, por ejemplo, citó el nombramiento de un fiscal general por un período de nueve años el pasado junio como una preocupación. La estructura jerárquica de la fiscalía, combinada con la falta de controles internos, crea el riesgo de que los fiscales superiores puedan influir en casos individuales, según el informe de la Comisión del año pasado.
Esto es lo que no le están diciendo: Orbán construyó un sistema diseñado para ser difícil de deshacer. Mientras la Unión Europea condenaba el retroceso democrático de Orbán, su modelo encontró admiradores en otros lugares. El expresidente de EE. UU.
Donald Trump y su movimiento "Make America Great Again" elogiaron abiertamente al líder húngaro. Trump presentó a Orbán como un ejemplo de lo que los conservadores podían lograr. El vicepresidente JD Vance incluso viajó a Hungría en un intento de última hora para apoyar a su aliado en apuros.
El viaje incluyó una llamada de voz del propio Trump, quien calificó a Orbán de "hombre fantástico". El respaldo era claro. Tras la derrota de Orbán, sin embargo, Trump cambió su postura. Calificó a Magyar de "buen hombre" que "hará un buen trabajo". Siga la influencia, no la retórica.
Las consecuencias económicas de las políticas de Orbán han sido significativas. La Unión Europea congeló aproximadamente 17 mil millones de euros, unos 20 mil millones de dólares, en fondos para Hungría. Esta acción se debió a las continuas preocupaciones sobre el retroceso democrático y el estado de derecho dentro del país.
Estos fondos representan una porción sustancial del potencial estímulo económico de Hungría. Las cuentas no cuadran para Budapest si permanece aislada de Bruselas. La presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, habló con Magyar el martes.
Ella enfatizó la necesidad de un "trabajo rápido". En X, delineó sus "prioridades inmediatas": "restaurar el estado de derecho", "reafirmar nuestros valores europeos compartidos" y "reformar, para desbloquear las oportunidades que ofrecen las inversiones europeas". Su declaración subrayó la conexión directa entre las reformas democráticas y los beneficios económicos. Funcionarios europeos estuvieron en Budapest el viernes, discutiendo la liberación de estos fondos congelados. También abordaron un préstamo de 90 mil millones de euros a Ucrania que Orbán, un aliado cercano del presidente ruso Vladimir Putin, había bloqueado recientemente.
Las implicaciones se extienden más allá de las fronteras de Hungría. El ascenso de Magyar ha sido recibido con un discreto alivio en algunos sectores. Durante años, muchos periodistas húngaros expresaron en privado su frustración con los controles estatales sobre su trabajo.
Con la partida de Orbán, 90 periodistas de la agencia de noticias estatal MTI rompieron su silencio el jueves. Escribieron colectivamente una carta, vista por Reuters, exigiendo la restitución de su independencia editorial. Su acción señala un posible cambio en el panorama mediático.
No solo es de interés político declarado de Magyar deshacer el régimen anterior, sino que también beneficia directamente a la economía de Hungría. La mayor incógnita se centra en lo que construirá en su lugar.
Como exmiembro del régimen, Magyar mantiene posiciones conservadoras en materia de inmigración y cuestiones sociales. Esto plantea interrogantes sobre la dirección ideológica a largo plazo de su gobierno. "La gran pregunta es qué hará con este poder", afirmó Kapronczay. Ella traza un paralelismo histórico con la década de 1990, cuando Hungría emergió del comunismo con la oportunidad de establecer una democracia liberal. "Eso fracasó en los años 90, pero ahora tenemos una oportunidad real", concluyó.
Este momento hace eco de elecciones pasadas. - Peter Magyar obtuvo una supermayoría en Hungría, poniendo fin a los 16 años de gobierno de Viktor Orbán. - Magyar desafió inmediatamente las instituciones y los medios estatales, prometiendo desmantelar el estado "iliberal" de Orbán. - La Unión Europea ha congelado 17 mil millones de euros en fondos debido a preocupaciones sobre el estado de derecho, creando una palanca para la reforma. - La dirección futura de Hungría bajo Magyar, particularmente en cuestiones sociales, sigue siendo una incógnita clave. Esta transición tiene implicaciones significativas para el futuro democrático de Hungría y su relación con la Unión Europea. Una reversión exitosa de las políticas iliberales de Orbán podría proporcionar un modelo para otras naciones que luchan con líderes populistas arraigados.
Por el contrario, un fracaso podría afianzar una nueva forma de nacionalismo conservador. Los observadores seguirán de cerca las acciones legislativas específicas de Magyar en los próximos meses, particularmente en lo que respecta a la independencia judicial y de los medios, y cómo estas acciones influyen en la liberación de fondos cruciales de la UE. Las próximas discusiones presupuestarias en Bruselas ofrecerán los primeros indicadores del compromiso del nuevo gobierno con los valores europeos.
Puntos clave
— - Peter Magyar obtuvo una supermayoría en Hungría, poniendo fin a los 16 años de gobierno de Viktor Orbán.
— - Magyar desafió inmediatamente las instituciones y los medios estatales, prometiendo desmantelar el estado "iliberal" de Orbán.
— - La Unión Europea ha congelado 17 mil millones de euros en fondos debido a preocupaciones sobre el estado de derecho, creando una palanca para la reforma.
— - La dirección futura de Hungría bajo Magyar, particularmente en cuestiones sociales, sigue siendo una incógnita clave.
Fuente: NBC News
