Cincuenta y cinco niños de la comunidad beduina de Umm al-Khair, en la Cisjordania ocupada, encontraron el domingo su camino diario a la escuela bloqueado por una nueva valla de alambre de púas, lo que provocó una protesta inmediata. La barrera, levantada por colonos durante la noche, cortó la ruta que los estudiantes habían utilizado durante décadas para llegar a sus aulas en el Área C. Khalil Hathaleen, jefe del consejo de la aldea de Umm al-Khair, afirmó que el bloqueo es parte de una campaña más amplia para desplazar a su comunidad, afectando el derecho fundamental a la educación.
Los niños de Umm al-Khair, algunos de tan solo cinco años, se reunieron a las 7:00 GMT el domingo por la mañana, llevando libros y pancartas, para encontrar su ruta directa a la escuela completamente inaccesible. Esta manifestación, parte de una nueva iniciativa denominada la “Escuela de la Libertad de Umm al-Khair”, buscaba recuperar su acceso educativo después de un cierre de 40 días de las escuelas palestinas en la zona durante el reciente conflicto entre Estados Unidos e Israel con Irán. Cuando un alto el fuego permitió la reapertura de las escuelas la semana pasada, los niños descubrieron la valla, un nuevo y marcado obstáculo en su trayecto de un kilómetro.
Miembros de la comunidad grabaron imágenes de cámaras de seguridad que mostraban a colonos instalando la barrera de alambre de púas al amparo de la oscuridad. A pesar de carecer de autorización oficial, los soldados israelíes presentes en el lugar se negaron a desmantelar la valla. Esta acción ocurrió en una comunidad que ya se enfrenta a inminentes órdenes de demolición israelíes a finales de abril, una consecuencia de los permisos de construcción rara vez concedidos a los palestinos en el Área C, una zona enteramente bajo control administrativo y de seguridad israelí.
Poco después de que se levantara la valla, los colonos construyeron una gran Estrella de David con piedras en el lado ahora inaccesible de la barrera. Khalil Hathaleen, cuyos propios hijos pequeños asisten a la escuela, describió la situación como "muy violenta". Relató incidentes de la semana anterior cuando los soldados desplegaron gases lacrimógenos y granadas de sonido contra los niños que intentaban sortear la valla recién levantada. Algunos niños, señaló, no han regresado al lugar debido al miedo persistente, teniendo dificultades para dormir.
El costo mental ya es evidente. El domingo, los niños, acompañados por padres y maestros, marcharon con una pancarta que proclamaba "Escuela de la Libertad de Umm al-Khair". Llegaron a la valla, donde varios soldados israelíes los observaban desde el otro lado. Algunos soldados, junto con un guardia de seguridad del asentamiento israelí ilegal adyacente de Carmel, supuestamente saludaron burlonamente e imitaron las canciones de los niños.
Durante varias horas, los estudiantes golpearon tambores y cantaron canciones desafiantes. Se sentaron en rocas cerca del alambre de púas, abrieron sus libros y comenzaron las lecciones, decididos a continuar su escolarización a pesar del bloqueo físico. Esta resiliencia se convirtió en una protesta silenciosa.
Tareq Hathaleen, quien enseña de cuarto a octavo grado en la escuela bloqueada, enfatizó que "la educación es un derecho para todos, incluidos los niños de Umm al-Khair". Consideró inaceptable obstruir su camino. La ruta, establecida en 1980, está oficialmente designada tanto en los mapas de la Administración Civil israelí como en los palestinos como un sendero peatonal para estudiantes. También sirve a mujeres que viajan a una clínica de salud cercana y a fieles que se dirigen a la mezquita, todos ahora incomunicados.
Las autoridades israelíes ofrecieron una ruta alternativa más larga, de aproximadamente 3 kilómetros (2 millas). Sin embargo, los residentes rechazaron unánimemente esta opción. El camino propuesto obligaría a los niños a atravesar nuevos puestos de avanzada de colonos recientemente establecidos cerca de su comunidad.
El derecho internacional considera ilegales los asentamientos y puestos de avanzada israelíes en tierras ocupadas. Caravanas de colonos han sido instaladas a lo largo de esa misma carretera desde el verano pasado, lo que amplifica las preocupaciones de seguridad. Eid Hathaleen, padre de tres niños en edad escolar, destacó los mayores peligros en el camino alternativo.
Informó que los colonos han esparcido tablones de madera con clavos sobresalientes a lo largo de la carretera, causando daños a los vehículos. Los vehículos de los colonos, a veces conducidos a gran velocidad por adolescentes sin licencia, se mueven erráticamente por la zona. "No se puede dejar a un niño de seis años caminando cerca de las caravanas", afirmó Eid Hathaleen. Describió el comportamiento al volante como "malo" y descontrolado, afirmando que no pondría en peligro a ningún niño.
Sus preocupaciones no son teóricas. El mes pasado, Siwar Hathaleen, de cinco años, fue atropellada por el coche de un colono mientras cruzaba por Umm al-Khair. Sufrió una lesión en la cabeza y requirió hospitalización, una cruda ilustración de los riesgos.
Ante la negativa del ejército a retirar la valla de alambre de púas, Eid Hathaleen expresó su frustración. "Uno se siente inútil de que los niños no puedan llegar a su escuela debido a este bloqueo", dijo. Los niños, señaló, intentan sacar lo mejor de la situación, pero están visiblemente frustrados, intentando tomar lecciones en casa, aunque es insuficiente. Mira Hathaleen, de diez años, hija de Khalil, articuló sus aspiraciones en la protesta del domingo.
Ella sueña con ser médica. "Si quiero ser médica, debo aprender y tener conocimientos", razonó. Bloqueada de la escuela por una valla custodiada por soldados, la situación le parecía injusta. "Somos niños como los niños del resto del mundo. Ellos van a la escuela, y nosotros no.
¿Por qué?" Su pregunta quedó en el aire. Cuando los soldados dispararon gases lacrimógenos el domingo, replicando las acciones de la semana anterior, algunos niños comenzaron a temblar a medida que los soldados se acercaban. Sin embargo, sus canciones y cánticos se hicieron más fuertes en respuesta.
Sara Hathaleen, de trece años, inicialmente entró en pánico y lloró, secándose las lágrimas. Rápidamente recuperó la compostura. "Es un desafío venir aquí porque tenemos que romper el miedo solo para ir a nuestra escuela", explicó. Sara espera convertirse en abogada algún día, específicamente "para defender la causa palestina y, en particular, la causa de Umm al-Khair". Su determinación era clara.
Para Sara y sus compañeros de clase, esta valla representa solo el último obstáculo en años de escolarización interrumpida. Interrupciones anteriores se han derivado de recortes presupuestarios de la Autoridad Palestina, que siguieron a la retención por parte de Israel de los ingresos fiscales de Cisjordania. Una ola de cierres de escuelas provocada por guerras sucesivas en los últimos años ha agravado aún más el desafío.
El efecto acumulativo es significativo. Tariq, el maestro, ve la valla como parte de un patrón más amplio de obstrucción. "Vemos que las autoridades israelíes son realmente cómplices de lo que está sucediendo aquí", afirmó. Señaló que la valla bloquea el acceso a tierras privadas, pero no se toma ninguna medida para retirarla.
Khalil Hathaleen fue inequívoco sobre las intenciones de los colonos. "Quieren construir nuevas caravanas y traer más colonos, por lo que cerraron el camino para confiscar la tierra y presionar a las familias, diciéndoles que no podrán aprender", afirmó. Si se sigue el rastro del acceso a la tierra, a menudo se encuentra el motivo de la expansión. La comunidad también se enfrenta a las inminentes órdenes de demolición que afectan a casi toda la aldea.
Khalil Hathaleen hizo un llamamiento a las organizaciones de derechos humanos y a los observadores internacionales para que intervengan. Él enmarca tanto el bloqueo del camino a la escuela como las órdenes de demolición como componentes de una campaña unificada de colonos y autoridades israelíes para borrar la comunidad de Umm al-Khair, que se encuentra en la misma colina que el asentamiento israelí ilegal de Carmel. La política comercial es política exterior por otros medios, pero aquí, la política se trata del acceso físico.
Hasta que se reabra el camino a la escuela, Khalil Hathaleen confirmó que la comunidad realizará manifestaciones pacíficas diarias. Estas incluirán lecciones, música y actividades realizadas al aire libre en el camino bloqueado. "Haremos toda la enseñanza bajo el sol", afirmó. "Esta es la única manera. Si nos quedamos en silencio, nadie nos escuchará". Los números en el manifiesto de envío cuentan la verdadera historia de la interrupción, y en Umm al-Khair, los números son 55 estudiantes cuyo acceso a la educación, un insumo crucial para cualquier sociedad, ha sido cortado.
Es probable que los grupos internacionales de derechos humanos y los canales diplomáticos enfrenten una presión creciente para abordar la situación, particularmente dados los llamamientos explícitos del líder de la comunidad y los próximos plazos de demolición. La presencia sostenida de las protestas de la "Escuela de la Libertad" servirá como un punto focal continuo para la observación y la posible intervención. - Cincuenta y cinco niños de Umm al-Khair están bloqueados de la escuela por una nueva valla levantada por colonos. - La barrera apareció después de que las escuelas palestinas reabrieran tras un cierre de 40 días durante un conflicto reciente. - Las autoridades israelíes han ofrecido una ruta alternativa peligrosa y más larga, que los residentes rechazan. - La comunidad se enfrenta a inminentes órdenes de demolición, lo que vincula el bloqueo escolar con disputas territoriales más amplias. Este incidente en Umm al-Khair subraya el precario estado de la educación y la vida diaria para las comunidades palestinas en el Área C de la Cisjordania ocupada.
La negación sistemática de permisos de construcción, junto con la expansión de los colonos y la obstrucción directa de servicios esenciales como la escolarización, impacta directamente el desarrollo del capital humano de una generación. También subraya las complejidades del derecho internacional con respecto a los asentamientos y los desafíos prácticos que enfrentan los residentes para acceder a los derechos fundamentales. La situación pone a prueba los límites de la resiliencia comunitaria frente a las presiones continuas.
Lo que suceda a continuación en Umm al-Khair proporcionará una medida crítica de la capacidad de la comunidad internacional para proteger los derechos humanos básicos y prevenir un mayor desplazamiento en territorios en disputa.
Puntos Clave
— - Cincuenta y cinco niños de Umm al-Khair están bloqueados de la escuela por una nueva valla levantada por colonos.
— - La barrera apareció después de que las escuelas palestinas reabrieran tras un cierre de 40 días durante un conflicto reciente.
— - Las autoridades israelíes han ofrecido una ruta alternativa peligrosa y más larga, que los residentes rechazan.
— - La comunidad se enfrenta a inminentes órdenes de demolición, lo que vincula el bloqueo escolar con disputas territoriales más amplias.
Fuente: Al Jazeera
