Cuatro figuras internacionales se sometieron a un extenso interrogatorio la semana pasada en la sede de las Naciones Unidas en Nueva York, cada una presentando su visión para suceder al Secretario General António Guterres. El riguroso proceso, descrito por la Presidenta de la Asamblea General, Annalena Baerbock, como una de las entrevistas de trabajo más exigentes del mundo, concluyó sin que surgiera un favorito definitivo. Los expertos señalan que la selección moldeará los esfuerzos diplomáticos globales e influirá en la estabilidad durante años, impactando directamente los flujos de comercio internacional.
La fase inicial para identificar al próximo Secretario General de las Naciones Unidas ha concluido, con cuatro candidatos ofreciendo sus perspectivas durante sesiones públicas. Michelle Bachelet de Chile, Rafael Grossi de Argentina, Rebeca Grynspan de Costa Rica y Macky Sall de Senegal pasaron horas interactuando con embajadores de la ONU, delineando sus enfoques para la paz global, la reducción de la pobreza y la reforma institucional. El formato permitió una interacción directa, un cambio respecto a procesos de selección anteriores más opacos.
Los números en el manifiesto de envío cuentan la verdadera historia de la cooperación internacional, o la falta de ella. La Presidenta de la Asamblea General, Annalena Baerbock, quien supervisó las sesiones de preguntas y respuestas, enfatizó la importancia del papel. "Este rol importa", afirmó Baerbock, subrayando que el Secretario General no solo sirve como jefe de la ONU y principal diplomático del mundo, sino que también representa a sus 8 mil millones de habitantes. El individuo seleccionado debe defender a la ONU.
Su Carta, liderando en paz, desarrollo y derechos humanos. Esta posición tiene un peso inmenso. Un sistema multilateral sólido es crucial para cadenas de suministro predecibles.
Michelle Bachelet, de 74 años, expresidenta de Chile en dos ocasiones y exjefa de derechos humanos de la ONU, presentó su caso enfatizando la necesidad de evitar crisis. Dijo a los embajadores que sus habilidades de liderazgo eran adecuadas para esta tarea. "Me presento ante ustedes para reclamar la urgente necesidad de diálogo", afirmó Bachelet, destacando el mandato de la ONU de anticipar, prevenir y unir. También señaló la necesidad de que el próximo Secretario General esté "físicamente presente en el terreno" para abordar directamente los problemas globales.
Su experiencia navegando complejos paisajes políticos nacionales e internacionales es extensa. Bachelet también abordó una carta de 28 legisladores republicanos de EE. UU. Ellos la habían calificado de "fanática proabortista" y pidieron al Secretario de Estado Marco Rubio que vetara su candidatura.
Bachelet respondió que el tema seguía siendo controvertido y que respetaba el derecho de cada país a decidir. Afirmó su firme creencia en los derechos de las mujeres a tomar decisiones sobre sus propias vidas y planificación familiar. Como Secretaria General, trabajaría para impulsar los acuerdos alcanzados por las naciones miembros de la ONU, incluidos aquellos que promueven la igualdad de género.
Esta postura resalta las divisiones ideológicas dentro del organismo global. Rafael Grossi, de 65 años, exdiplomático argentino que ha dirigido la Agencia Internacional de Energía Atómica desde 2019, expresó su preocupación por la posición de la institución. Con el mundo experimentando una polarización significativa, Grossi observó que "existen enormes, enormes dudas sobre nuestra institución" con respecto a su capacidad para resolver problemas globales.
Argumentó que la ONU debe tener un liderazgo efectivo y el apoyo total de todos los países miembros para recuperar su lugar central en las discusiones globales. "Tenemos que concentrarnos en eso", dijo. También destacó la importancia de que el próximo jefe de la ONU visite los puntos críticos globales. Rebeca Grynspan, de 65 años, exvicepresidenta de Costa Rica y actual secretaria general de la agencia de comercio y desarrollo de la ONU (UNCTAD) desde 2021, resaltó su capacidad para mantener los principios bajo presión.
Afirmó que, como Secretaria General, "continuaría siendo la voz moral y la voz imparcial que el secretario general debe ser". Grynspan emitió una advertencia sobre la evolución de la ONU hacia "una organización conservadora en cuanto a riesgos". Abogó por una mayor audacia. "Necesitamos tomar más riesgos, y estoy lista para fallar y volver a intentarlo", afirmó. Su experiencia en comercio y desarrollo ofrece una perspectiva práctica sobre la interconexión global. Desde Dakar, Senegal, Macky Sall, de 64 años, quien sirvió como presidente de Senegal durante 12 años, expresó su opinión de que la ONU necesita "recuperar su lugar en la mesa global". Si fuera seleccionado, Sall prometió ser "un constructor de puentes". Su prioridad inicial implicaría contribuir a restaurar la confianza, calmar las tensiones, reducir la fragmentación e infundir una esperanza renovada en la acción colectiva.
La candidatura de Sall también atrajo la atención por razones más allá de sus propuestas políticas. Se enfrentó a acusaciones de corrupción, las cuales negó. La candidatura de Sall también desafió una tradición de larga data.
Por convención, el puesto de Secretario General rota por región. Este año, la rotación favorece a América Latina. Sall, el único candidato de fuera de la región latinoamericana, señaló que la ONU
Su Carta no prohíbe explícitamente a los candidatos basándose en su origen regional. El jefe debería representar al sur global. Sall fue el único candidato cuya postulación a Secretario General provocó manifestaciones frente a la sede de la ONU en Nueva York, con partidarios y detractores reuniéndose simultáneamente. Su presencia generó un compromiso público visible.
Los cuatro candidatos afirmaron su compromiso con los tres pilares fundamentales de la ONU: paz, desarrollo y derechos humanos. Enfatizaron particularmente el papel fundacional de la institución, establecido después de la Segunda Guerra Mundial, para garantizar la paz y la seguridad internacionales y prevenir conflictos. La ONU ha tenido dificultades en esta capacidad en áreas como Irán, Gaza, Ucrania y Sudán, debido a importantes divisiones globales. Estos conflictos intratables tensan las rutas marítimas globales y los mercados de materias primas.
Se comprometieron a buscar reformas para la institución de más de 80 años. Daniel Forti, jefe de asuntos de la ONU en el International Crisis Group, observó que los cuatro candidatos "intentaron caminar por la cuerda floja política". Forti señaló: "No es inmediatamente obvio si algún candidato hizo lo suficiente para impulsarse por delante de los demás, o para disuadir a posibles contendientes que pudieran surgir más tarde". El campo sigue abierto. Esta incertidumbre es una característica del proceso de selección.
El costo económico de estos conflictos no resueltos se extiende más allá de los costos humanitarios directos. La inestabilidad geopolítica, que a menudo no logra ser contenida por los organismos internacionales, impacta directamente las cadenas de suministro globales, elevando los costos de seguro para el transporte marítimo y creando cuellos de botella en insumos de fabricación críticos. Siga la cadena de suministro y a menudo encontrará un vínculo directo con un fracaso diplomático.
Cuando las principales potencias no pueden acordar un curso de acción común dentro de la ONU, la fragmentación se propaga a través de las redes comerciales globales, afectando eventualmente los precios al consumidor desde Shenzhen hasta Ohio. La política comercial es política exterior por otros medios, y la capacidad de la ONU para fomentar la estabilidad sustenta gran parte del orden económico global. Minh-Thu Pham, asesora del exjefe de la ONU Kofi Annan y directora ejecutiva del think tank Starling Institute, articuló un deseo generalizado de un Secretario General dispuesto a asumir riesgos calculados y promover proactivamente la paz.
Pham sugirió que la ONU a menudo ha estado ausente de las discusiones sobre crisis importantes "porque no ha tenido el coraje de asumir riesgos". Este sentimiento refleja un deseo de un liderazgo más asertivo. Susana Malcorra, exministra de Asuntos Exteriores argentina y alta funcionaria de la ONU que ella misma se postuló para Secretaria General en 2016, se hizo eco de esto, afirmando que las Naciones Unidas "más que nunca" requieren un nuevo liderazgo y energía. El grupo de defensa global que ella lidera, GWL Voices, ha hecho campaña activamente para que el próximo jefe de la ONU sea una mujer.
Puntos clave: - Cuatro candidatos han completado entrevistas públicas para el próximo Secretario General de la ONU, pero ningún favorito claro surgió de la fase inicial. - El proceso de selección involucra a los cinco miembros con derecho a veto del Consejo de Seguridad, lo que hace que el consenso sea crucial. - Los expertos creen que el próximo líder debe estar dispuesto a asumir riesgos para abordar los conflictos globales y restaurar la relevancia de la ONU. La selección final recae en el Consejo de Seguridad de la ONU, compuesto por 15 naciones, particularmente sus cinco miembros permanentes con derecho a veto: Estados Unidos, Rusia, China, el Reino Unido y Francia.
Estas naciones han permanecido en gran medida en silencio con respecto a sus preferencias. La Asamblea General, compuesta por 193 miembros, debe entonces dar su aprobación final. Las deliberaciones privadas del Consejo de Seguridad se intensificarán ahora.
Potenciales nuevos candidatos aún podrían entrar en la carrera antes de que se tome una decisión final. Los observadores seguirán de cerca cualquier señal de los miembros permanentes a medida que se acerque la fecha de sucesión del 1 de enero. Cualquier cambio en las alianzas diplomáticas podría influir en el resultado.
El mundo espera ver quién liderará el organismo global a través de su próximo capítulo complejo. Esta decisión definirá la postura de la institución global durante los próximos cinco años. Afectará todo, desde la resolución de conflictos hasta los precios de las materias primas.
Puntos clave
— - Cuatro candidatos han completado entrevistas públicas para el próximo Secretario General de la ONU, pero ningún favorito claro surgió de la fase inicial.
— - Los candidatos Michelle Bachelet, Rafael Grossi, Rebeca Grynspan y Macky Sall enfatizaron la paz, el desarrollo y la reforma de la ONU.
— - El proceso de selección involucra a los cinco miembros con derecho a veto del Consejo de Seguridad, lo que hace que el consenso sea crucial.
— - Los expertos creen que el próximo líder debe estar dispuesto a asumir riesgos para abordar los conflictos globales y restaurar la relevancia de la ONU.
Fuente: AP News









