El secretario de Salud y Servicios Humanos, Robert Kennedy Jr., se enfrentó a un intenso interrogatorio del Congreso en abril, confrontando a legisladores de ambos partidos sobre la dirección de su departamento. El escrutinio se produce tras un año de fricciones internas con la administración Trump y desafíos legales que han frenado su agenda "Make America Healthy Again". Los críticos afirman que su influencia está disminuyendo, afectando los cambios de política para millones de estadounidenses.
Durante varios días de testimonio en abril ante el Congreso, el secretario de Salud y Servicios Humanos, Robert Kennedy Jr., se enfrentó a preguntas incisivas sobre su alineación con la orden ejecutiva del presidente Donald Trump para impulsar la producción nacional de glifosato. Legisladores de ambos partidos presionaron a Kennedy sobre la decisión, una política que entra en conflicto directo con la base preocupada por la salud que inicialmente apoyó su nombramiento. Este interrogatorio público expuso crecientes divisiones dentro de la estrategia de salud de la administración.
El senador Brian Schatz, demócrata que representa a Hawái, presionó directamente a Kennedy sobre el tema. "Esta parecía una oportunidad para que realmente defendieras tu agenda", afirmó Schatz durante la audiencia. Articuló la desilusión sentida por muchos de los primeros partidarios de Kennedy. "Tengo muchos amigos en Hawái que te apoyaron por temas como este, y se sintieron heridos, conmocionados, confundidos cuando te mostraste explícitamente a favor de la orden ejecutiva de Trump", continuó Schatz. "¿Qué les dices a esas personas?" Kennedy respondió reconociendo sus propias reservas. "Fui muy claro con el presidente sobre mi propio disgusto con la orden ejecutiva", dijo. Añadió que el presidente Trump consideraba la medida vital para la seguridad nacional.
Esa explicación subraya una tensión central. La base de Kennedy, encarnada por el movimiento "Make America Healthy Again" (MAHA), se ha opuesto durante mucho tiempo al glifosato, argumentando que causa cáncer y plantea riesgos ambientales. Sin embargo, la administración Trump priorizó la producción agrícola y la estabilidad económica.
Los números en el manifiesto de envío cuentan la verdadera historia de la dependencia agrícola, donde la producción nacional de un herbicida ampliamente utilizado como el glifosato es vista por algunos como una piedra angular de la seguridad alimentaria y la resiliencia económica. La política comercial, en este caso, se convirtió en política exterior por otros medios, influyendo en las cadenas de suministro agrícolas nacionales. El mandato de Kennedy, que ya lleva un año, lo ha visto navegar una serie de contratiempos a pesar de la promesa inicial de Trump de dejarlo "desatarse" en iniciativas de salud.
Al asumir el cargo, Kennedy actuó rápidamente para desmantelar las políticas de salud pública establecidas. Despidió a miembros del comité responsable de recomendar vacunas, reemplazándolos con varios escépticos de las vacunas. Este nuevo panel dejó entonces de recomendar la vacuna contra la Hepatitis B para todos los recién nacidos.
Los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC) redujeron posteriormente el número de inmunizaciones infantiles recomendadas. Estos fueron cambios significativos. Siguieron más cambios.
Kennedy destituyó a Susan Monarez, entonces líder de los CDC, después de que, según se informó, se negara a aprobar las recomendaciones del nuevo panel de vacunas. Esto dejó a la agencia sin un líder permanente durante varios meses. Estas reversiones de políticas coincidieron con una notable crisis de salud pública: Estados Unidos experimentó su peor brote de sarampión en décadas, con más de 4.000 casos reportados entre 2025 y 2026.
La enfermedad cobró la vida de dos niños en Texas. Para algunos en la base MAHA de Kennedy, estos primeros cambios en la política de vacunas representaron una victoria. Jacqueline Capriotti, quien trabajó en redes sociales para la campaña de Kennedy y administra un grupo de Facebook para madres MAHA, expresó su apoyo al cambio. "Simplemente le da a la gente un poco más de elección o tiempo para tomar esas decisiones por sí mismos", dijo Capriotti.
Ella lo ve como un fomento de una "conversación saludable" sobre el "consentimiento informado" y la comprensión de lo que entra en el cuerpo de uno. Esta perspectiva resuena con un segmento de votantes que buscan una mayor autonomía individual en las decisiones de salud. Sin embargo, estas primeras victorias políticas rápidamente encontraron resistencia de fuerzas externas e incluso de la Casa Blanca.
En marzo, un juez detuvo gran parte de las políticas de vacunas de Kennedy. El fallo citó la falta de credenciales adecuadas entre los miembros recién nombrados del panel de vacunas. El HHS indicó que apelaría la decisión, pero aún no lo ha hecho.
Esta intervención legal detuvo efectivamente una parte central de la agenda inicial de Kennedy. Simultáneamente, la administración Trump ordenó a Kennedy que se alejara de la política de vacunas antes de las próximas elecciones de mitad de mandato, según confirmaron aliados de Kennedy a la BBC. Whit Ayres, un encuestador republicano de larga trayectoria, sugirió que el equipo de Trump concluyó que promover el escepticismo sobre las vacunas era "veneno político". Ayres explicó que la abrumadora mayoría de los estadounidenses apoya las vacunas.
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Este cambio estratégico refleja un cálculo de capital político y opinión pública. Abby McCloskey, asesora de campañas republicanas, caracterizó el fallo judicial de marzo como una especie de beneficio. "Casi se lo quita de encima a RFK Jr. y le da una razón para no hablar de ello", señaló McCloskey. Esta intervención externa proporcionó una salida conveniente de un tema políticamente sensible.
El giro de la defensa de las vacunas se hizo evidente durante las comparecencias de Kennedy en abril ante el Congreso, donde declaró públicamente que todo niño debería ser vacunado contra el sarampión. Esta declaración marcó un notable alejamiento de su postura anterior. Con su campaña de vacunas estancada, Kennedy ha redirigido su enfoque hacia otros temas centrales para su base MAHA.
Estos incluyen enfermedades crónicas, calidad alimentaria y seguridad ambiental. Ha supervisado una revisión de la pirámide alimentaria estadounidense, una medida que recibió una recepción mixta por parte de los expertos en salud pública. También ha intentado persuadir a las corporaciones para que eliminen voluntariamente los colorantes alimentarios sintéticos.
Estas iniciativas se alinean más estrechamente con los objetivos más amplios de bienestar y nutrición de sus partidarios. Sin embargo, incluso estos esfuerzos han encontrado fricción con las preferencias y políticas del presidente Trump. Trump, conocido por su aprecio por la comida rápida, había firmado previamente la orden del glifosato que enfureció a muchos partidarios de MAHA.
Kennedy, a pesar de sus recelos personales, finalmente emitió una declaración pública apoyando la orden de Trump, citando la dependencia del sector agrícola del herbicida. "No creo que tuviera otra opción", dijo Jeff Hutt, ex director de campo nacional del Instituto MAHA. Hutt añadió: "Ojalá no lo hubiera hecho. Creo que así es como se sintió la mayoría de la gente". Esto ilustra las limitaciones a la acción independiente de Kennedy.
Zen Honeycutt, fundadora de Moms Across America, un grupo de defensa alineado con MAHA, describió a muchas madres con ideas afines como "indignadas" por la decisión sobre el glifosato. Honeycutt sugirió que la orden ejecutiva parecía haber sido influenciada directamente por las empresas químicas. "Nos pareció que las empresas químicas estaban allí sentadas, que escribieron [la orden] para ellos", dijo. A pesar de estas frustraciones, Honeycutt afirmó su confianza en la misión central de Kennedy. "Pero no dudo de su compromiso con la salud y la seguridad de nuestros hijos", afirmó.
Esto refleja una lealtad matizada entre sus partidarios, distinguiendo al hombre de los resultados de las políticas. Un funcionario del HHS dijo a la BBC que las implicaciones para la seguridad económica de que el sector agrícola perdiera el acceso a los pesticidas necesarios serían "graves". El funcionario añadió que las directrices dietéticas revisadas de la agencia ahora enfatizan las frutas y verduras enteras, con el objetivo de disminuir la dependencia de la producción agrícola "intensiva en químicos". Esto indica un esfuerzo departamental para equilibrar las necesidades agrícolas con los objetivos de salud, incluso si la decisión sobre el glifosato sigue siendo polémica.
Una encuesta de Politico sugiere que el 47% de los votantes que se identifican como MAHA creen que Trump y Kennedy no han hecho lo suficiente, en comparación con el 44% que dice que sí. Esto muestra una opinión dividida dentro de su electorado principal. A pesar de los conflictos internos y las reversiones de políticas, el presidente Trump parece valorar la capacidad de Kennedy para comunicarse con un segmento específico del electorado.
Estrategas republicanos sugieren que Trump ve a Kennedy como un mensajero poderoso. En otoño, el secretario de salud tiene programado viajar a varios estados indecisos como sustituto político, haciendo campaña antes de las elecciones de mitad de mandato de noviembre, informó Politico. Esto sugiere una utilidad continua para Kennedy, incluso si su autonomía política es limitada.
Kennedy también está expandiendo su alcance público a través de otros canales. Está lanzando su propio podcast, diseñado para presentar "conversaciones sin miedo con pensadores críticos, incluidos médicos independientes". Esta plataforma podría permitirle abordar problemas directamente, eludiendo algunas restricciones administrativas. Además, ha anunciado una nueva iniciativa para investigar los efectos de los microplásticos y un enfoque renovado en el abordaje de enfermedades crónicas.
Estas áreas representan un giro hacia preocupaciones de salud pública más amplias que pueden resultar menos cargadas políticamente que la política de vacunas. Aún no está claro si esta nueva dirección estratégica persuadirá a los estadounidenses para que adopten plenamente la agenda MAHA y su alineación con Trump. Whit Ayres cree que Kennedy enfrenta una batalla cuesta arriba. "Kennedy está tan ampliamente asociado con la defensa antivacunas que le resultará difícil redefinirse de cualquier otra manera", explicó Ayres.
Abby McCloskey argumentó que los esfuerzos de comunicación pública de Kennedy por sí solos son insuficientes. La administración Trump, dijo, ha perdido la oportunidad de conectar con "una gran base" de votantes padres de MAHA que priorizan la nutrición y los problemas de salud infantil. McCloskey pidió propuestas de políticas concretas. "Lo que realmente falta es cómo serán el próximo conjunto de elementos de política o de agenda concretos", señaló.
Jeff Hutt reconoció los desafíos pero sostuvo que Kennedy aún podía contar con su base. "Las personas que apoyaron a Bobby [Kennedy] entienden que su capacidad para ser un agente de cambio está realmente limitada por la libertad que le dé el presidente", dijo Hutt. Sin embargo, Hutt también sugirió que Kennedy y su equipo podrían subestimar su propio poder político. "No entienden lo fuertes que podrían ser políticamente", concluyó. Los próximos meses revelarán si Kennedy puede redefinir eficazmente su imagen pública y traducir su enfoque renovado en logros políticos tangibles, o si su papel seguirá siendo principalmente el de un portavoz antes de las cruciales contiendas de mitad de mandato.
Puntos clave
— - El secretario de Salud Robert Kennedy Jr. enfrenta una fricción interna significativa con la administración Trump y desafíos legales externos.
— - Un fallo judicial en marzo detuvo los cambios en la política de vacunas de Kennedy, citando la falta de credenciales entre los miembros de su panel designado.
— - La Casa Blanca ha ordenado a Kennedy que se aleje de la política de vacunas, considerándola un pasivo político antes de las elecciones de mitad de mandato.
— - Kennedy ahora se está enfocando en enfermedades crónicas, microplásticos y calidad alimentaria, mientras se prepara para hacer campaña por Trump en estados indecisos.
Fuente: BBC News






