Funcionarios del gobierno italiano y líderes del fútbol desestimaron rápidamente una propuesta para que su selección nacional ingrese a la Copa del Mundo de 2026 como reemplazo de Irán, afirmando que la clasificación debe ganarse en el campo. La sugerencia, planteada por un enviado estadounidense, llegó en medio de la incertidumbre actual sobre la participación de Irán debido a que sus partidos de la fase de grupos están programados en Estados Unidos. Sin embargo, el presidente de la FIFA, Gianni Infantino, insiste en que el equipo iraní jugará.
La propuesta, planteada por Paolo Zampolli, un enviado estadounidense para las relaciones globales, llegó mientras la participación de Irán en la Copa del Mundo enfrentaba escrutinio debido a la guerra entre Estados Unidos e Israel contra Irán, que comenzó el 28 de febrero. El gobierno de Irán, a través de la portavoz Fatemeh Mohajerani, afirmó el miércoles que el Ministerio de Deportes y Juventud ha asegurado todos los arreglos necesarios para la participación efectiva del equipo en el torneo. A pesar de esto, Zampolli, un italoamericano, hizo su sugerencia directamente al presidente Donald Trump y al presidente de la FIFA, Gianni Infantino.
Citó los cuatro títulos de la Copa del Mundo de Italia como justificación, afirmando: “Soy nativo italiano y sería un sueño ver a los Azzurri en un torneo organizado por Estados Unidos. Con cuatro títulos, tienen el pedigrí para justificar su inclusión”, según el Financial Times. Esta propuesta de Zampolli, quien no tiene vínculos oficiales con la Copa del Mundo ni con el fútbol italiano, también pareció ser un esfuerzo por reparar los lazos diplomáticos.
La sugerencia surgió después de una reciente disputa entre Trump y la primera ministra italiana Giorgia Meloni sobre la postura del Papa León XIV respecto a la guerra de Irán. El gobierno de Meloni había expresado su malestar con los ataques de Trump al Papa. La propuesta de Zampolli, por lo tanto, conllevaba una sutil corriente política subyacente más allá del ámbito deportivo.
Fue un claro intento de limar asperezas. Los funcionarios italianos no perdieron el tiempo en rechazar la idea de plano. El ministro de Deportes, Andrea Abodi, calificó la noción de “no apropiada”. Añadió: “Uno se clasifica en el campo”. El ministro de Economía, Giancarlo Giorgetti, describió el concepto como “vergonzoso”. Estas fueron palabras contundentes.
Luciano Buonfiglio, presidente del Comité Olímpico Italiano, se hizo eco del sentimiento. “En primer lugar, no creo que sea posible”, dijo Buonfiglio a los periodistas. “En segundo lugar, me sentiría ofendido. Para ir a la Copa del Mundo, hay que ganárselo”. Su mensaje fue claro: la integridad deportiva importa. El destacado entrenador italiano Gianni De Biasi también desestimó la propuesta de Zampolli como improbable.
Señaló a Reuters que cualquier ausencia teórica de Irán sería lógicamente cubierta por el equipo que les sigue en las eliminatorias, típicamente de la misma confederación. “Además, creo que Italia no necesita el apoyo de Trump en un asunto como este. Creo que podemos arreglárnoslas solos”, dijo De Biasi. Los medios italianos, incluidos los principales sitios web de noticias deportivas, hicieron solo una referencia pasajera a la historia, lo que refleja un sentimiento colectivo de vergüenza entre los aficionados de los Azzurri.
Muchos recordaron escenarios similares, igualmente improbables, de torneos pasados. Nadie quería un regalo. La FIFA, el organismo rector del fútbol mundial, ha mantenido consistentemente su posición con respecto a la participación de Irán.
El presidente Gianni Infantino declaró la semana pasada en el CNBC Invest in America Forum: “El equipo iraní viene, seguro”. Añadió: “Realmente quieren jugar, y deberían jugar. El deporte debería estar fuera de la política”. Esta postura refuerza el compromiso de la organización de mantener las disputas políticas separadas de los eventos deportivos. Es un principio rector para la FIFA.
El equipo iraní se clasificó para su cuarta Copa del Mundo consecutiva el año pasado, un logro significativo. El gobierno y la federación de fútbol de Irán mantienen su compromiso con sus planes. El presidente de la federación de fútbol iraní, Mehdi Taj, dijo a los periodistas en una manifestación progubernamental en Teherán el miércoles: “Estamos preparando y haciendo arreglos para la Copa del Mundo, pero somos obedientes a las decisiones de las autoridades”. Esto resalta una distinción crucial: la política dice una cosa, mientras que la realidad de las tensiones geopolíticas presenta otra.
Irán había solicitado previamente a la FIFA que trasladara los tres partidos de grupo del equipo de Estados Unidos a México, una sugerencia que fue rechazada. Su determinación de participar sigue siendo firme. Este no es el primer intento de Zampolli de influir en la participación en la Copa del Mundo.
Hace cuatro años, cuando se desempeñaba como embajador de las Naciones Unidas, Zampolli escribió a Infantino argumentando que “el mundo exige” la descalificación de Irán debido a su historial de derechos humanos. También sugirió a Italia como reemplazo en ese entonces. Esa solicitud fue ignorada.
Irán participó en ese torneo, siendo eliminado después de la fase de grupos tras las derrotas ante Inglaterra y Estados Unidos, y una victoria sobre Gales. Esta historia demuestra la defensa constante, aunque infructuosa, de Zampolli por la inclusión de Italia. En el escenario aparentemente improbable de que Irán sea excluido, la decisión sobre quién los reemplazaría recae únicamente en la FIFA.
Según el Artículo Seis del reglamento de la Copa del Mundo, la FIFA tiene la libertad de convocar a cualquier nación que elija. Sin embargo, se esperaría que la Confederación Asiática de Fútbol (AFC) presionara fuertemente para que el reemplazo provenga de Asia. Los Emiratos Árabes Unidos, que perdieron un playoff de clasificación ante Irak el pasado noviembre, serían una elección obvia.
Esto mantendría la representación regional. Las reglas permiten flexibilidad, pero la tradición a menudo guía tales decisiones. Lo que esto realmente significa para su familia, particularmente para aquellos que han ahorrado para entradas o cuyos medios de vida dependen del turismo en torno a estos grandes eventos, es un grado de incertidumbre.
La integridad del mérito deportivo choca directamente con las maniobras diplomáticas. Refleja cómo las tensiones internacionales más amplias pueden extenderse al campo de juego, afectando no solo a equipos y federaciones, sino también a la gente común. Para los aficionados en Los Ángeles, que han planeado ver a Irán jugar contra Nueva Zelanda el 15 de junio, cualquier cambio sería una interrupción significativa.
La inversión emocional en estos partidos es sustancial. Para las familias que miran desde lugares como la Ciudad de México hasta Miami, tales propuestas subrayan la naturaleza impredecible de las relaciones internacionales. La idea de un enviado estadounidense presionando para que un equipo europeo reemplace a uno asiático resalta complejas corrientes geopolíticas.
También aborda el delicado equilibrio de la diplomacia estadounidense, donde figuras como Zampolli operan en un área gris entre la capacidad oficial y la defensa personal. La política dice una cosa, pero la realidad política a menudo crea diferentes presiones. Este incidente particular muestra cómo los eventos globales pueden repercutir incluso en las reuniones culturales más esperadas.
Las ciudades anfitrionas, como Los Ángeles, ya están inmersas en la planificación de equipos específicos y sus bases de aficionados anticipadas. Los negocios locales, desde restaurantes hasta hoteles y tiendas de souvenirs, dependen en gran medida de estos calendarios. Un cambio repentino e inesperado en los equipos participantes podría significar dolores de cabeza logísticos y una posible pérdida de ingresos para estos establecimientos.
Afecta directamente a las economías locales. Lo que está en juego financieramente es considerable para muchas familias de clase trabajadora que dependen del impulso que trae un gran torneo internacional. Cualquier interrupción se sentiría profundamente.
El principio fundamental de clasificarse en el campo es ampliamente considerado sacrosanto en el fútbol mundial. Muchos argumentan que las sustituciones políticas socavan el espíritu de la competencia justa y la meritocracia fundamental del deporte. David Aganzo, presidente de la Asociación de Futbolistas de España y exjefe del sindicato mundial de jugadores FIFPRO, declaró: “Las personas que quieren ir a la Copa del Mundo tienen que ganarse su lugar por mérito deportivo.
Todos estamos de acuerdo en eso, y se lo dejaremos claro a la FIFA”. Este sentimiento resuena profundamente entre los aficionados y profesionales del fútbol de todo el mundo, enfatizando que la integridad del juego debe preservarse por encima de todo. Puntos clave: - Funcionarios del gobierno italiano y líderes del fútbol han rechazado firmemente las sugerencias de que Italia debería reemplazar a Irán en la Copa del Mundo de 2026. - El enviado estadounidense Paolo Zampolli propuso la idea, citando el pedigrí futbolístico de Italia y buscando reparar los lazos diplomáticos entre Estados Unidos e Italia. - El presidente de la FIFA, Gianni Infantino, ha afirmado consistentemente la participación de Irán, enfatizando que el deporte debe permanecer separado de los problemas políticos. - En caso de que Irán sea excluido, el Artículo Seis de la FIFA les permite seleccionar a cualquier nación, pero la Confederación Asiática de Fútbol probablemente presionaría por un reemplazo asiático. El equipo de Irán tiene programado comenzar su campaña contra Nueva Zelanda en Los Ángeles el 15 de junio.
El enfoque sigue siendo sus preparativos y la postura firme de la FIFA. Todos los ojos estarán puestos en cualquier declaración adicional de los gobiernos involucrados o de la FIFA a medida que se acerque el torneo, particularmente en lo que respecta al contexto geopolítico actual. La comunidad futbolística internacional estará atenta a cualquier desarrollo que pueda desafiar el principio del mérito deportivo.
Puntos clave
— - Funcionarios del gobierno italiano y líderes del fútbol han rechazado firmemente las sugerencias de que Italia debería reemplazar a Irán en la Copa del Mundo de 2026.
— - El enviado estadounidense Paolo Zampolli propuso la idea, citando el pedigrí futbolístico de Italia y buscando reparar los lazos diplomáticos entre Estados Unidos e Italia.
— - El presidente de la FIFA, Gianni Infantino, ha afirmado consistentemente la participación de Irán, enfatizando que el deporte debe permanecer separado de los problemas políticos.
— - En caso de que Irán sea excluido, el Artículo Seis de la FIFA les permite seleccionar a cualquier nación, pero la Confederación Asiática de Fútbol probablemente presionaría por un reemplazo asiático.
Fuente: Al Jazeera









