Los estadounidenses aceleraron significativamente su gasto en marzo, con un aumento del 1.7% en las ventas minoristas respecto a febrero, según un informe del Departamento de Comercio publicado el martes. Esto marcó el aumento mensual más rápido en más de tres años, impulsado principalmente por un fuerte aumento en los costos del combustible derivado de la guerra en curso en Irán. El conflicto, ahora en su octava semana, ha reconfigurado visiblemente los presupuestos familiares y el sentimiento económico nacional.
Los estadounidenses aceleraron su gasto en marzo en comparación con el mes anterior, una tendencia impulsada significativamente por un aumento en los costos del combustible. Este repunte sorprendió a muchos economistas que siguen el comportamiento del consumidor. Una proporción creciente de ese dinero, para millones de hogares, se destinó a la gasolinera.
Los precios subieron bruscamente. El conflicto de Irán, ahora en su octava semana, impulsó directamente esta tendencia, creando una onda económica tangible en todo el país. Su impacto fue inmediato.
El Departamento de Comercio detalló estos cambios el martes, informando una ganancia del 1.7% en las ventas minoristas de marzo después de un aumento revisado del 0.7% en febrero. Esto representó el salto mensual más rápido en las ventas minoristas observado en más de tres años, proporcionando la primera lectura clara sobre cómo la guerra de Irán ha comenzado a influir en el comportamiento del consumidor a nivel nacional. Los números en el manifiesto de envío cuentan la verdadera historia del movimiento de mercancías, pero los precios en el surtidor dictan cuánto dinero queda para otras compras.
Excluyendo la categoría volátil de los precios de la gasolina, las ventas minoristas aún mostraron un modesto aumento del 0.6%. Este crecimiento subyacente recibió apoyo de los reembolsos de impuestos del gobierno y un clima inusualmente cálido en muchas regiones, lo que fomentó cierto gasto discrecional. Sin embargo, el negocio en las gasolineras por sí solo se disparó un 15.5% durante el mes, subrayando el impacto desproporcionado de los costos de la energía en las cifras generales de gasto.
Este segmento de la cadena de suministro sintió la presión de manera más aguda. El costo económico del conflicto se extiende más allá de los tanques de gasolina individuales, remodelando la percepción pública del liderazgo. El índice de aprobación del presidente Donald Trump sobre la economía cayó durante el último mes, según los hallazgos de una encuesta de AP-NORC.
El conflicto en curso en Irán, que elevó los precios y puso a prueba la paciencia, contribuyó a este declive. Sus promesas de controlar la inflación han enfrentado importantes obstáculos. En abril, el índice de aprobación de Trump con respecto a la economía cayó al 30%, por debajo del 38% registrado en una encuesta de AP-NORC de marzo.
Una proporción igualmente baja de adultos estadounidenses, el 32%, expresó su aprobación al liderazgo del presidente en la situación de Irán, una cifra que se mantuvo sin cambios respecto al mes anterior. Estas cifras sugieren un público cada vez más cansado de las consecuencias económicas de las decisiones de política exterior. La política comercial, después de todo, es política exterior por otros medios, y el costo del petróleo afecta a todos.
Mientras los consumidores lidiaban con mayores costos de energía, el mercado inmobiliario ofreció un ligero respiro. La tasa hipotecaria promedio a largo plazo de EE. UU. cayó por tercera semana consecutiva, aliviando los costos de endeudamiento para los posibles compradores de vivienda a medida que continuaba la temporada de compra de viviendas de primavera. Esto proporcionó un pequeño foco de optimismo en un panorama económico por lo demás desafiante.
Freddie Mac, el comprador de hipotecas patrocinado por el gobierno, informó el jueves que la hipoteca de tasa fija a 30 años de referencia cayó al 6.23% desde el 6.3% de la semana anterior. Hace un año, la tasa promediaba el 6.81%. Este reciente descenso marcó el nivel más bajo para la tasa promedio desde el 19 de marzo, cuando registró el 6.22%.
Tasas más bajas podrían fomentar más actividad en el sector inmobiliario, proporcionando cierto contrapeso a las presiones inflacionarias en otros lugares. Mientras tanto, el mercado laboral mantuvo un grado de estabilidad, aunque las solicitudes de ayuda por desempleo aumentaron ligeramente. El número de estadounidenses que solicitaron beneficios por desempleo para la semana que terminó el 18 de abril aumentó en 6,000 a 214,000, en comparación con los 208,000 de la semana anterior, informó el Departamento de Trabajo el jueves.
Esta cifra estuvo ligeramente por encima de las 210,000 nuevas solicitudes que los analistas encuestados por la firma de datos FactSet habían anticipado. A pesar del pequeño aumento, el nivel general se mantiene dentro del rango históricamente saludable observado en los últimos años. Las solicitudes de beneficios por desempleo sirven como un indicador de los despidos en EE. UU. y ofrecen un indicador casi en tiempo real de la salud del mercado laboral.
Si bien el ligero aumento merece atención, en esta etapa, no señala un deterioro generalizado. La demanda persistente de mano de obra en muchos sectores sigue proporcionando una base para la confianza del consumidor, incluso mientras otros costos aumentan. El flujo de mercancías requiere manos firmes para moverlas.
Más allá de los consumidores individuales y el mercado laboral, las principales arterias de transporte también informaron un fuerte comienzo de año, aunque con salvedades. Los mercados financieros terminaron la semana mayormente mixtos, con las principales compañías ferroviarias proporcionando información sobre el movimiento de mercancías en todo el país. Las ganancias de CSX aumentaron un 25% ya que el ferrocarril transportó un 3% más de envíos, lo que refleja una demanda robusta de servicios de carga.
Union Pacific también vio aumentar sus ganancias en un 5%. Norfolk Southern, sin embargo, habría superado las proyecciones de Wall Street de no ser por factores financieros específicos. La compañía no cobró pagos de seguros significativos relacionados con el descarrilamiento de East Palestine, Ohio, y su fusión planificada con Union Pacific aumentó sus costos operativos.
Estos detalles revelan los desafíos granulares dentro del sector logístico, donde eventos específicos pueden remodelar los resultados financieros, impactando la eficiencia de toda la cadena de suministro. Detrás del lenguaje diplomático yace la cruda realidad de los flujos energéticos globales. Se había estado gestando optimismo en los mercados financieros de que Estados Unidos e Irán podrían encontrar una manera de evitar el peor escenario para la economía global, a pesar de la guerra iniciada por EE. UU. e Israel.
Sin embargo, esta frágil esperanza fue severamente puesta a prueba. Los precios del crudo subieron un 14% tras informes de que Irán disparó contra varios barcos en el Estrecho de Ormuz durante un frágil alto el fuego. Este incidente en el Estrecho de Ormuz, un punto de estrangulamiento crítico para los envíos mundiales de petróleo, impacta directamente el costo de la energía en todo el mundo. Siga la cadena de suministro: las interrupciones aquí repercuten en cada etapa de producción y distribución, llegando finalmente a los precios al consumidor.
El movimiento físico de los buques cisterna de petróleo a través de esa estrecha vía fluvial dicta gran parte del pronóstico económico para los próximos meses. La respuesta inmediata fue un fuerte aumento en los precios de referencia del petróleo, lo que señaló un riesgo elevado. Puntos clave: - Las ventas minoristas de EE. UU. aumentaron un 1.7% en marzo, el crecimiento más rápido en más de tres años, impulsado principalmente por un salto del 15.5% en el negocio de las gasolineras. - La guerra de Irán, ahora en su octava semana, está contribuyendo directamente a mayores costos de combustible y ha impactado los índices de aprobación económica presidencial, que cayeron al 30%. - Las tasas hipotecarias se relajaron por tercera semana consecutiva, cayendo al 6.23%, mientras que las solicitudes de desempleo vieron un aumento menor pero se mantuvieron históricamente saludables. - Los recientes ataques de Irán a barcos en el Estrecho de Ormuz hicieron que los precios del crudo de EE. UU. subieran un 14%, amenazando con una mayor inflación.
¿Por qué es importante? La confluencia de precios de energía en aumento, patrones de gasto del consumidor cambiantes y un panorama geopolítico volátil crea una perspectiva económica compleja para los hogares y las empresas estadounidenses. El impacto directo del conflicto de Irán en las cadenas de suministro globales de petróleo significa que el costo de mover mercancías, desde materias primas hasta productos terminados, probablemente seguirá aumentando. Esto se traduce en precios más altos para los artículos cotidianos, erosionando el poder adquisitivo y obligando a las familias a tomar decisiones presupuestarias más difíciles.
La estabilidad de los flujos de energía a través de pasajes marítimos críticos como el Estrecho de Ormuz sigue siendo un determinante central de la salud económica global, afectando directamente todo, desde los costos de fabricación en Shenzhen hasta las facturas de comestibles en Ohio. A medida que el conflicto en Oriente Medio continúa, los participantes del mercado y los formuladores de políticas observarán de cerca cualquier escalada adicional en el Estrecho de Ormuz. Cualquier interrupción adicional allí podría desencadenar otro aumento en los precios del crudo, exacerbando las presiones inflacionarias y potencialmente llevando a los bancos centrales a reconsiderar sus posturas de política monetaria.
Los consumidores deben prepararse para una volatilidad continua en el surtidor de gasolina y para que estos mayores costos de energía repercutan en los precios de una gama más amplia de bienes en el próximo trimestre. La trayectoria del comercio global depende en gran medida de la estabilidad de estas rutas marítimas críticas, y su continua interrupción proyecta una larga sombra sobre los pronósticos económicos.
Puntos clave
— - Las ventas minoristas de EE. UU. aumentaron un 1.7% en marzo, el crecimiento más rápido en más de tres años, impulsado principalmente por un salto del 15.5% en el negocio de las gasolineras.
— - La guerra de Irán, ahora en su octava semana, está contribuyendo directamente a mayores costos de combustible y ha impactado los índices de aprobación económica presidencial, que cayeron al 30%.
— - Las tasas hipotecarias se relajaron por tercera semana consecutiva, cayendo al 6.23%, mientras que las solicitudes de desempleo vieron un aumento menor pero se mantuvieron históricamente saludables.
— - Los recientes ataques de Irán a barcos en el Estrecho de Ormuz hicieron que los precios del crudo de EE. UU. subieran un 14%, amenazando con una mayor inflación.
Fuente: AP News









