American Airlines y United Airlines han rebajado esta semana sus proyecciones de ganancias para 2026, citando gastos de combustible para aviones inesperadamente altos que están erosionando los beneficios en toda la industria. Los costos del combustible se dispararon un 69% desde que comenzaron los ataques aéreos en Irán hace siete semanas, según el Índice de Combustible para Aviones Argus de EE. UU. Este aumento impacta directamente el costo diario de los viajes para millones de familias trabajadoras, según analistas de la industria.
La tensión financiera se hizo evidente con los informes de ganancias del primer trimestre, revelando un panorama complejo donde un sólido crecimiento de los ingresos no pudo superar el costo creciente de las operaciones. Aunque las cuatro principales aerolíneas estadounidenses – American, Delta, United y Southwest – registraron ingresos récord durante los primeros tres meses de 2026, las ganancias se evaporaron rápidamente. American Airlines y Delta Air Lines finalmente terminaron el trimestre en números rojos.
Esta situación ilustra una cruda realidad económica: la política dice una cosa sobre el crecimiento de los ingresos, pero la realidad de los costos operativos dicta el resultado final real. American Airlines informó específicamente a los inversores que se proyecta que sus gastos en combustible para aviones aumenten en $4 mil millones adicionales a lo largo de 2026. Esto representa un drenaje significativo y repentino de recursos.
Delta Air Lines, otro actor importante, anticipa que su factura de combustible será $2 mil millones más alta solo en el segundo trimestre. Bob Jordan, CEO de Southwest Airlines, calificó la situación del combustible para aviones como "un viento en contra de mil millones de dólares" para su compañía en el segundo trimestre durante una llamada con inversores el jueves. Estas no son cifras abstractas; son costos directos que inevitablemente remodelarán la estrategia de las aerolíneas y, en última instancia, la experiencia del pasajero.
El principal impulsor detrás de esta rápida escalada se remonta a Oriente Medio. El combustible para aviones se cotizaba a $4.23 por galón el miércoles, según Argus U.S. Este precio marca un aumento del 69% desde que Estados Unidos e Israel iniciaron ataques aéreos contra Irán hace más de siete semanas.
El conflicto geopolítico se traduce directamente en mayores costos operativos para cada vuelo. El Índice de Aerolíneas Dow Jones de EE. UU. refleja esto, mostrando una disminución del 8% el jueves en comparación con su valor antes de que comenzara la guerra de Irán.
Devon May, director financiero de American Airlines, articuló el desafío a los inversores el jueves. "El aumento en los precios del combustible para aviones impidió que este fuera un trimestre rentable", afirmó May. La compañía informó haber gastado $400 millones adicionales en combustible para aviones solo en el primer trimestre. Casi todo ese gasto adicional se materializó durante marzo, tras el estallido de hostilidades en Irán.
Para el viajero común, estos mayores costos ya se han traducido en cambios tangibles. Southwest Airlines señaló que ha habido seis "movimientos de tarifas amplios y a nivel de toda la industria", que son esencialmente aumentos de tarifas aéreas, desde que el conflicto de Irán escaló hace casi ocho semanas. Lo que esto realmente significa para su familia es que el precio que paga por unas vacaciones de verano o una visita a casa probablemente ha aumentado, incluso si la propia aerolínea lucha por obtener ganancias.
Este es el impacto humano directo. Aunque Estados Unidos produce 13 millones de barriles de petróleo al día e importa aproximadamente cuatro millones de barriles diarios de Canadá, ofreciendo un grado de aislamiento en comparación con otras naciones, esto no ha impedido que las aerolíneas nacionales sientan la presión. Patrick De Haan, jefe de análisis de petróleo en GasBuddy, observó que las aerolíneas estadounidenses están "un poco más aisladas" de los picos de combustible para aviones que sus contrapartes internacionales.
A pesar de esto, el sangrado económico es evidente. Tres aerolíneas son particularmente vulnerables: las aerolíneas de bajo costo Frontier y JetBlue, que han luchado con la rentabilidad desde la pandemia de Covid, y la aerolínea de ultra bajo costo Spirit Airlines. Spirit está operando actualmente bajo la bancarrota del Capítulo 11 y, según se informa, se encuentra en "etapas avanzadas" de negociación de un rescate de $500 millones con la administración Trump.
Entre las aerolíneas más fuertes del país, Alaska Airlines también sufrió un golpe significativo. La aerolínea anunció el lunes que había retirado su pronóstico para 2026 y reportó una pérdida neta de $193 millones en el primer trimestre, incumpliendo las estimaciones. Este revés se produjo después de que la aerolínea absorbiera más de $100 millones en mayores costos de combustible.
United Airlines ha indicado que podría recortar hasta un 5% de sus vuelos programados en el tercer trimestre si los precios del combustible no se estabilizan. Se avecinan menos vuelos. Delta Air Lines, tradicionalmente una de las aerolíneas más rentables del país, espera reportar $1 mil millones en ganancias antes de impuestos en el segundo trimestre.
Sin embargo, incluso Delta planea "reducir significativamente" sus proyecciones de crecimiento de capacidad. Delta posee una ventaja competitiva clave: es propietaria de una refinería. Esto permite a la aerolínea evitar intermediarios para una parte de sus necesidades de combustible.
De Haan explicó a Forbes que Delta "ha eliminado al intermediario, esencialmente, y ha hecho arreglos muy lucrativos para básicamente intercambiar gasolina por combustible para aviones". Este movimiento estratégico beneficiará a Delta. Las aerolíneas de todo el mundo están ajustando sus operaciones. Recortar rutas representa una de las pocas palancas prácticas que las aerolíneas pueden accionar para conservar combustible y gestionar costos.
Las reducciones de vuelos han sido particularmente notables en Europa y Asia, donde expertos en energía han advertido sobre posibles escaseces de combustible para aviones en cuestión de semanas si el conflicto de Irán continúa durante el verano. Después de que China y Tailandia cesaran de exportar combustible para aviones para satisfacer sus propias necesidades domésticas, mercados dependientes de importaciones como Vietnam, Myanmar y Pakistán comenzaron a experimentar déficits de suministro. Muchas aerolíneas asiáticas ahora vuelan con combustible adicional a bordo, una práctica conocida como "tankering" (o "tanqueo"), a medida que los suministros se han reducido, informó Reuters.
Esto añade peso y, paradójicamente, aumenta ligeramente el consumo de combustible, pero ofrece seguridad contra un suministro impredecible. En Europa, la aerolínea insignia alemana Lufthansa anunció el martes que recortaría 20,000 vuelos de corta distancia de su horario hasta octubre. La Comisión Europea respondió estableciendo un observatorio de combustible para sus 27 estados miembros.
Este organismo tiene como objetivo coordinar "medidas de emergencia nacionales" para monitorear la disponibilidad de combustible y reducir "posibles escaseces de combustible en el sector de la aviación [de la Unión Europea]", ilustrando la preocupación generalizada. En este contexto de aumento de costos y recortes de capacidad, han surgido discusiones sobre la consolidación de la industria. A principios de este mes, el CEO de United Airlines, Kirby, supuestamente planteó la idea de una posible fusión con American Airlines a funcionarios del gobierno, incluido el presidente Trump.
El presidente Trump se opuso públicamente a la idea el martes. No le gustan las fusiones. Robert Isom, CEO de American Airlines, también desestimó el concepto de fusión al hablar con los inversores el jueves. "La idea de que las dos aerolíneas más grandes del mundo se unan es algo que hemos considerado anticompetitivo", afirmó Isom.
Añadió que "todos los que han opinado sugieren lo mismo: malo para los clientes, malo para la industria y, en última instancia… malo para American Airlines". Ambas partes se atribuyen la victoria al rechazar la consolidación, pero las presiones subyacentes para la eficiencia persisten. Por qué es importante: Esta situación se extiende mucho más allá de los balances de las aerolíneas. Lo que esto realmente significa para su familia no es solo precios de boletos más altos, sino potencialmente menos vuelos directos a ciertos destinos.
Para las comunidades que dependen de los viajes aéreos para el turismo o los negocios, la reducción de capacidad podría ralentizar la actividad económica. La volatilidad de los mercados energéticos globales, directamente ligada a los conflictos geopolíticos, muestra cómo las decisiones de política internacional en Washington y Teherán tienen impactos inmediatos y tangibles en los negocios de Main Street y en las familias trabajadoras que intentan planificar su próximo viaje. Subraya esta interconexión.
Puntos clave - Las aerolíneas estadounidenses, a pesar de los ingresos récord del primer trimestre, están viendo sus ganancias erosionadas por un aumento del 69% en los precios del combustible para aviones desde que comenzó el conflicto de Irán. - American Airlines y Delta Air Lines reportaron pérdidas en el primer trimestre, con miles de millones añadidos a sus facturas de combustible anuales y trimestrales, respectivamente. - Seis aumentos de tarifas a nivel de toda la industria han ocurrido en EE. UU. desde que comenzó la guerra, impactando directamente los costos de viaje del consumidor. - La escasez global de combustible está obligando a las aerolíneas en Europa y Asia a recortar rutas y adoptar prácticas como el "tankering" (o "tanqueo"). - La idea de una fusión entre United y American Airlines fue rápidamente desestimada tanto por el presidente Trump como por el CEO de American, citando preocupaciones anticompetitivas. El futuro inmediato para la industria aérea depende en gran medida de dos factores impredecibles: la trayectoria de los precios del combustible para aviones y la estabilidad geopolítica en Oriente Medio. Las aerolíneas continuarán monitoreando el Argus U.S.
Jet Fuel Index de cerca. Si los costos del combustible se mantienen elevados, es probable que haya más reducciones de capacidad y aumentos adicionales de tarifas durante la temporada de viajes de verano. Los viajeros deben anticipar precios dinámicos.
Se esperan menos asientos disponibles en rutas populares. Mientras tanto, se observará la postura de la administración Trump sobre la consolidación de la industria, particularmente a medida que aerolíneas vulnerables como Spirit Airlines navegan sus desafíos financieros. Los efectos dominó de esta crisis energética global continuarán moldeando las decisiones de viaje de millones de personas.
Puntos clave
— - Las aerolíneas estadounidenses, a pesar de los ingresos récord del primer trimestre, están viendo sus ganancias erosionadas por un aumento del 69% en los precios del combustible para aviones desde que comenzó el conflicto de Irán.
— - American Airlines y Delta Air Lines reportaron pérdidas en el primer trimestre, con miles de millones añadidos a sus facturas de combustible anuales y trimestrales, respectivamente.
— - Seis aumentos de tarifas a nivel de toda la industria han ocurrido en EE. UU. desde que comenzó la guerra, impactando directamente los costos de viaje del consumidor.
— - La escasez global de combustible está obligando a las aerolíneas en Europa y Asia a recortar rutas y adoptar prácticas como el "tankering" (o "tanqueo").
— - La idea de una fusión entre United y American Airlines fue rápidamente desestimada tanto por el presidente Trump como por el CEO de American, citando preocupaciones anticompetitivas.
Fuente: Forbes









